En México algunos quieren ser Bukowski y otros Harold Bloom. Fuente: salonKritik ¿Se acuerdan de aquel crítico que dijo detestar la literatura peruana de aquellos que tenían influencias "sospechosamente" norteamericanas? Nunca quedó claro aquello de "sospechoso". ¿Agentes de la CIA, del FBI o de la DEA? La cosa es que, para algunos, los EEUU son el cuco. Y no sólo en el Perú. Por el blog "The Art OF Fiction" (ni más ni menos) me entero de
un artículo aparecido en "Laberinto", el suplemento de Milenio, en el que Heriberto Yépez acusa a la literatura mexicana de ir agringándose progresivamente desde el grupo los Contemporáneos y en especial Salvador Novo. También
les dejo las interesantes reflexiones de Mauricio Salvador, de The Art Of Fiction, respecto al artículo. En lo que a mí respecta, creo que la influencia de EEUU es muy fuerte no sólo en México sino en todas las literaturas del mundo (pasando por los McOndo, los Nocilla e incluso los franceses, los japoneses y hasta los británicos a partir del Dream team). Pero lo que tenemos a favor los latinoamericanos es que
no sólo tenemos influencia norteamericana. Picamos de donde podemos y nos encanta Paul Auster, que es casi francés, tanto como Nabokov es casi gringo, y también Pynchon, Murakami, Marai, Sebald, Walser, Gombrowicz y Macedonio o Rulfo, y todos, absolutamente todos los que pasen por aquí (los publique o no Anagrama, que no sólo publica gringos ojo sino autores europeos notables como Bufalino, Von Rezzori, Claus y hasta Paasilinna que es mi nuevo admirado). Lo bueno de ser un país mestizo es que nada es solamente nuestro, pero todo nos pertenece. Bacán.
Dice Yépez: " El proceso más importante de la literatura mexicana post-paceana es la de su americanización subterránea. Generaciones como la sesenta contracultura mexicana (la Onda), el infrarrealismo en los setenta, el realismo sucio de Fadanelli y los neo-bukowskianos —que a mí me atedian— en los ochenta y noventa, respectivamente, determinaron que la literatura mexicana cada vez sería más gabacha (...) La americanización de la literatura mexicana (hoy) se llama, digamos, Philip Roth y Paul Auster (and many more, y si no me creen, pregúntenle a Anagrama). Sin embargo, ocurre un extraño fenómeno: los literatos mexicanos jóvenes y sus precursores paceanos no advierten la creciente americanización de nuestras letras porque: A) Paz consagró la ficción de una Tradición Mexicana, de una Literatura Nacional (que nunca ha existido, como no existe ninguna en ninguna parte del mundo, sobre todo, desde el siglo XVI) y B) impedidos a darse cuenta de su paradigmático (y, en algunos casos inconsciente) Nacionalismo Literario, son influidos por la literatura norteamericana mainstream, oficial, mercadológica, republicana: ¡todos esos tarugos que sueñan con Harold Bloom! Lo peor de la actual literatura mexicana es que se trata de una literatura norteamericana conservadora (SIN SABERLO). Convertirse en un escritor norteamericano pasado de moda (sin saberlo) ha llegado a un extremo risible. Para muestra, cójase cualquier revista literaria mexicana y el que no es bukowskiano es bloomiano y eso, místeres, ya es una absoluta mamada".
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