MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Hija de Donoso descorre el velo

12.10.2009
José Donoso y mi ex-amor platónico Pilar. Fuente: revista ñ

Basada en los 64 diarios de José Donoso, su hija Pilar (off topic: ¡Ah, Pilar! Recuerdo haberme enamorado perdidamente de ella cuando era un adolescente -ella es apenas un año mayor que yo- y la vi en una foto con su padre en el fascículo de Oveja Negra dedicado a Donoso. Recorté la foto y solía mirarla. Parecía una chica de Jacinta Pichimahuida versión tercero de secundaria) acaba de publicar la biografía Correr el tupido velo (Alfaguara) sobre su padre. Una biografía "reveladora", una "venganza", dicen algunos. "Mi propio padre me encomendó la biografía" dice ella. La nota en Suplemento Ñ aclara la posición de la hija:

Correr el tupido velo ha sido una biografía trabajosa para su autora, que a través de ella, según dijo al presentarlo anoche a la prensa, quiso saldar cuentas con su padre y con la relación también algo tormentosa que mantuvieron, y ha sido elaborada también para que "no me pregunten más por él". No es para menos: "Sigue y se agudiza el problema Pilarcita, que nos tiene totalmente crucificados con su odio, su odio a sí misma, su odio al mundo, a su marido, a sus hijas. De pronto temo un asesinato, tan violenta y perversa es", anota Donoso sobre su hija en uno de sus cuadernos."No puedo liberarme de su cadena opresora. ¿Seré yo también un personaje de sus novelas y no él un personaje de mi vida?, se pregunta, por su parte, en el texto Pilar Donoso (España, 1967), que durante muchos años, según confiesa, no logró separar la realidad de la ficción en la relación con su padre. Esa relación despertó en Pilar, según dijo, uno de sus más grandes temores mientras trabajaba en el libro, de 442 páginas: que fuese tomado como una "vendetta" y que sólo se disipó cuando estuvo terminado, porque se percató ahí de que Donoso "queda bastante bien parado", en el texto pese a que no se guardó nada respecto de él.Reflexiones sobre su homosexualidad, sus grandes amarguras y frustraciones, su odio, desprecio o aprecio hacia parientes, amigos o conocidos, su falta de sentido práctico, todo aparece relatado en primera persona, a través de pasajes de su vida. [...] Los archivos de Donoso, según Pilar, "son infinitos e incluyen manuscritos de sus novelas, comentarios acerca de sus personajes, reflexiones sobre su proceso de creación, entremezcladas con anotaciones sobre su vida personal", que son las que ella rescató para esta biografía.C uenta al comienzo del libro "todo lo chocante, lo malo que dijo de mí, de mi mamá (María Pilar Serrano)" y después la obra se divide en capítulos, según la ciudad donde vivían y según la casa en que lo hacían, aspectos que para José Donoso "eran fundamentales". También revela, respecto de la homosexualidad del autor, que lo que más inquietaba a Donoso era que su obra fuera catalogada como "literatura gay", a tal punto que al llegar a Princeton se horrorizó al percatarse de que había tesis doctorales que lo incluían."Hay cientos de miles de cosas que no he hablado aquí: mi homosexualidad, pasiva y latente e imaginativa en este momento, como una huida al miedo de una entrega total a ti", dice Donoso en una carta a su esposa."¿Mi matrimonio vale la pena? ¿Quiero a María Pilar? ¿No es una cárcel para mí? ¿No es ella la que me está destruyendo poco a poco, no soy yo el que la está dejando que me destruya?", se pregunta en otro de sus diarios, en una muestra de su paranoia compulsiva."Al leer sus diarios no puedo sino confirmar que él mismo, más allá de su arte como novelista, tenía una seria disfunción de la realidad", escribe Pilar Donoso en la biografía.

Los escritores chilenos ya devoraron, obviamente, las más de 400 páginas de este chismorreo. En "La Tercera" recogen algunas sorprendidas declaraciones:
Como era de esperarse, Correr el tupido velo ya genera las primeras reacciones. Después de leer más de la mitad del libro, Germán Marín elabora una conclusión: "Da la idea de que Donoso en sus papeles íntimos llega más al fondo que en la ficción y, por lo mismo, de que era un hombre más torturado de lo que uno podía ver en sus libros", dice. Amigo de Donoso y miembro de su taller literario, Gonzalo Contreras dice que algo esperaba de la crudeza de las palabras del escritor en sus diarios. "Pepe era un tipo tremendamente atormentado. Me sorprenden las frases que él le dedica a la Pilarcita, porque yo siempre la vi como una niña muy mimada, muy querida. Como que no me calza". Justamente el papel de Pilar Donoso en la historia es el que llama la atención a Alvaro Bisama y Alejandro Zambra. "He comenzado a leer y me tiene aterrado", dice Bisama. "Si bien parece un ejercicio de terapia de la hija, se trata de una terapia brutal. Crece la complejidad literaria de Donoso, pero la pregunta que hay que hacerse es moral: ¿Vale tanto la literatura para llegar a dañar de esa forma a quienes te rodean?", añade. Antes que las revelaciones de Donoso, Zambra se queda con el trabajo de Pilar "La imagen del hijo ante un legado, ante esos diarios con tanta información, tan abrumadores, me parece bella. ¿Deberíamos saber tanto sobre nuestros padres? No sé. El padre, por lo demás, quiso que su hija se enfrentara a esos papeles. Decidió desprotegerla. No juzgo ese hecho. Simplemente me parece inquietante. Me parece valiente leer que la hija haya aceptado el desafío", dice. Para Cecilia García Huidobro, sin embargo, Correr el tupido velo obliga a repensar al propio Donoso: "Luego de su lectura no queda más que concluir que Donoso fue sobre todo un personaje literario escrito por sí mismo. Un ser que él escribió, borroneó y volvió a reescribir incansablemente".

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Recuperación de Donoso

1.21.2008
José Donoso recuperado. Fuente: retratoshablados

La novela de José Donoso, recuperada por Julio Ortega, Lagartijas sin cola ha sido motivo de un extensa reseña en Radar Libros, escrita por Osvaldo Aguirre. Además, entrevistan a Julio Ortega sobre el hallazgo.

Dice Julio Ortega: "Digamos, primero, que todo gran escritor es sobrevivido por sus inéditos. Hay que desconfiar, digo yo, de los narradores que lo tienen todo publicado y compiten con ellos mismos en fatigar las prensas. Pero la prueba de fuego no es la valoración misma de esos inéditos sino la trama delicada que no acaba de resolverlos. Yo he tenido la suerte de aventurarme en los manuscritos de Vallejo, de Borges, de Cortázar, pero el encuentro de este texto de Donoso es más intrigante. En todo crítico hay un personaje de Henry James, alguien que vive la novela de un manuscrito como un misterio. El hecho es que no sabemos por qué Donoso abandonó esta novela. Y su lugar en la obra es extraño, casi una fábula póstuma sobre la precariedad del artista en una época en que el escritor se ha convertido en un productor de residuos, en un agente residual.

[Respecto a si por culpa de la dictdaura no publicó el libro antes el autor] Pilar Donoso, su hija, así lo entiende y yo le creo. Pero caben otras explicaciones, y en este momento creo en varias porque dudo haya una sola. He pensado que los personajes provienen, tal vez, del entorno de amigos y que Pepe sintió que esta vez se metía demasiado con la vida de los otros. Lo hizo algunas veces, y le costó mucho. Enrique Planas, narrador peruano, me ha convencido de que la trama homosexual, que no está desarrollada aunque es un motivo explícito, puede haber sido otra causa. Y tiene razón. También es una novela emotiva, cuyo crecimiento narrativo va en contra de su decrecimiento interno, ya que se trata de una renuncia.

También dice Ortega: "(...) la novela es sobre un pintor que en un instante de lucidez entiende que no puede seguir produciendo para un mercado que dictamina su obra, su éxito o fracaso. Decide retirarse en un pueblo perdido y no pintar más. Ese gesto romántico es sin embargo polémico porque cuestiona al sistema. Pero su rebeldía no es ejemplar, es tarde también para eso. Donoso se decide por la fabulación paranoica del artista sin lugar en este mundo. Quizá la novela es inacabable por eso, no tendría sentido como un best-seller entre novelas premiadas. Es, digamos, la única novela impremiable."

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Mea Culpa Donosiano

10.28.2007
José Donoso releído por Rafael Gumucio. Fuente: princeton.edu

Ayer pude ver (pero no tener), con carátula de una lagarto del parque Guell, una edición del libro inédito de José Donoso Lagartija sin cola, editado por Alfaguara. Ahora, en La Revista de Libros, leo este impresionante "mea culpa donosiano" de Rafael Gumucio. Relectura a los cuarenta años. Interesante.

Dice: " Uno de los primeros gestos de Bolaño al desembarcar en Chile, después de veinte años de ausencia, fue confesar que Donoso le parecía un autor de una "línea de flotación" bastante baja. Los jóvenes, entre los cuales tenía la desgracia cronológica de contarme, celebramos en silencio ese ajuste de cuentas. Donoso representaba por entonces lo establecido, lo normal, lo normado. El escritor que escribe bien y que recibe por ello la paradójica corona envenenada del prestigio literario internacional. Donoso era el boom, pero no tenía nada del aura aventurero y húmedo de un Vargas Llosa, de un Cortázar o un García Márquez. Donoso prefería hablar de Henry James, y sus discípulos más cercanos creerse ingleses o madrileños desangelados adictos a la estructura y alérgicos a la convicción. Donoso era la figura misma del escritor que nunca fue, ni nunca será joven. Se habla hoy con cierto romanticismo del "hombre enfermo de literatura"; Donoso era la expresión más viva de esa enfermedad literaria, una enfermedad que un escritor de veinte años no quería por nada en el mundo contagiarse. (...) A Donoso el hombre, pero de alguna manera también a Donoso el escritor se le solían colgar para callado las dos palabras más chilenas de todo el vocabulario castellano. La palabra "fome", es decir aburrido, blandengue, y la palabra "siútico", es decir arribista cursilón que quiere representar algo que está destinado a no ser nunca. La fomedad y la siutiquería, la violencia subyacente detrás de esos calificativos, la profundidad metafísica que esos términos azarosos cubren es el tema principal de la obra de Donoso. Quizás esa descripción vivida y profunda de estos dos adjetivos nos duele tanto, que tendemos a atribuirle al escritor mismo los adjetivos. De alguna forma, Donoso podía ser fome, y podía ser siútico, pero logró hasta el final -con la notable Conjetura acerca de las memorias de mi tribu- escandalizar a los bien pensantes, y romper con los lazos del clan.

Frente a un siglo XXI donde la literatura se ha convertido en un comentario de buen gusto tipo Sebald o Claudio Magris, ante la ironía cómoda de los borgeanos de toda laya, Donoso representa el riesgo y la valentía del siglo XX. El siglo de Proust, de Freud, de Stanislavsky, el siglo de la apuesta, del error, del horror, contra el que no hemos logrado más que sobreponer la burla, la pedantería neoestructural, la ironía, la anécdota periodística. Pienso hoy, después de tanta agua bajo el puente, que lo que odiábamos los jóvenes, lo que despreciaba ciegamente Bolaño en Donoso, no era el gran señor conservador que hablaba de Henry James a la hora del té, sino el revolucionario implacable que fue hasta el fondo de sus pesadillas y las nuestras, y volvió casi ileso a contarnos lo que había en el reverso de todas nuestras certezas. "

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