MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

El mutante Coe

7.09.2009
Carátula del libro. Fuente: anagrama

Para Rodrigo Fresán, una de las virtudes de Jonathan Coe es la de no tener un marco definido, un estilo o tema constante. Es decir, es un autor mutante. Dice: "(...) es uno de esos contados autores que parecen resistirse a toda definición, que siempre sorprenden con su siguiente libro, y que sólo se mantienen constantes a la hora de la calidad y la eficacia" Por eso a él no le sorprende, en la reseña que publica en el suplemento ABCD las letras, ni el cambio de registro ni la calidad de La lluvia antes de caer (Anagrama). Quizá sí con el éxito de ventas, mucho mayor que el de sus anteriores libros según creo. Dice la reseña:

Coe ya fue perversamente polimorfo en sus inicios (los blues femeninos de The Accidental Woman en 1987, el ejercicio atomizado y metaficcional de A Touch of Love en 1989 y el policial pop de The Dwarves of Death en 1990); descolló con ¡Menudo reparto! en 1994 (una aproximación a los ambientes de Evelyn Waugh pero como si estuvieran filmados por Terry William en plena «era Thatcher») y en 1997 con La casa del sueño (de 1997, best seller ganador de premios de prestigio en Francia, que -también lo dije en su momento- no desentonaría, en adaptación madrileña, entre esos thrillers existenciales a los que cada vez parece ser más afín Almodóvar); y alcanzó la plena madurez con el díptico formado por El club de los canallas (2001) y El círculo cerrado (2004): algo así como una politizada novela generacional, cruce de Anthony Powell con Nick Hornby. A continuación, Coe volvió a mutar en 2004 con uno de sus mejores y más formalmente innovadores títulos (la biografía del escritor maldito y vanguardista B. S. Johnson: Like a Fiery Elephant); y ahora, con La lluvia antes de caer, Coe vuelve a ser el mismo de siempre. Es decir: Coe vuelve a ser un Coe diferente. Y es que -como apuntó algún crítico inglés- nadie diría que estamos frente a Coe si no figurara su nombre en la cubierta. Este es -a diferencia de buena parte de su obra- un libro despojado, en el mejor sentido de la palabra. No hay aquí un elenco torrencial ni una multitud de acontecimientos y ocurrencias. O los hay, pero con modales diferentes. Lo que sí hay -lo que permanece- es la inalterada voluntad del inglés por presentar una historia de la mejor manera posible y que, de algún modo, evoca lateralmente a la también en su momento inesperada pero tan bienvenida Expiación, de Ian McEwan: otra novela histórica apuntalada desde la intimidad y lo privado.

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Herralde en la Feria

6.12.2009
Jorge Herralde en Madrid. Fuente: efe

Con motivo de su 40 aniversario, y aprovechando su presencia en la Feria del Libro de Madrid, en "El Cultural" entrevistan a Jorge Herralde quien acaba de presentar El mejor humor inglés, una antología que va desde Wodehouse a Nick Hornby. A propósito de humor inglés, qué interesante aquello que cuenta de Jonathan Coe, quien empieza a ser reconocido en España con su última novela , intimista, como no lo fue antes por sus sátiras. No hay reglas en este negocio, señores de marketing, no las hay. Aquí algunas preguntas:

Si es que algo quedaba por aprender, ¿qué es lo último que le ha enseñado la profesión?
Cuando más avanza un investigador sobre un tema, mayores incógnitas se suscitan, es un clásico. Así con la edición literaria (propiamente dicha, exenta de vampiros, parsifales y conspiraciones grotescas), que trabaja con prototipos, no hace productos en serie, con sorpresas frecuentes. Por citar un par de sorpresas positivas: después de que Modiano haya sido un escritor maldito en España durante décadas, a partir de nuestra primera edición del autor, Un pedigrí, hace un par de años, y en especial En el café de la juventud perdida, se ha convertido en un autor que se reedita, algo impensable. Y Jonathan Coe, con tantos premios y lectores en Europa, sólo hasta su quinta (y extraordinaria) novela en Anagrama, hace unas semanas, La lluvia antes de caer, está dejando de ser un “autor de culto” (es decir, excelentes críticas, pocas ventas), para llegar a un público más amplio. Y no olvidemos el extraordinario caso de Los girasoles ciegos de Alberto Méndez: único libro de autor desconocido, de relatos, y que póstumamente ha vendido más de 200.000 ejemplares y ha obtenido merecidamente los galardones más prestigiosos. ¿Pero por qué este estrepitoso éxito comercial? Pregunta para los estudiosos.

¿Qué cambios aprecia en los lectores estos últimos años y cómo se ha adaptado Anagrama a esta circunstancia?
Comparto la tesis que Baricco expone en Los bárbaros sobre el huevo frito: en los últimos años ha aumentado algo la yema (la venta de buena literatura) y mucho la clara (digamos el best seller facilón y la autoayuda). Pero cada vez más (véanse las listas de best sellers) la clara se va expandiendo de forma exponencial y preocupante para la salud cultural del país.

¿Ha descubierto algún futuro bombazo últimamente?
Habrá bombazos, confío: Josh Bazell (Burlando a la Parca, un thriller desopilante) o la pornofeminista, programáticamente disgusting, Charlotte Roche (Zonas húmedas). Pero lo que más me excita es la nueva colección Otra vuelta de tuerca, una vuelta de tuerca adicional al catálogo, una posible nueva vida a tesoros más o menos o muy ocultos. Y confío en que el lector confíe en esa colección: se verá recompensado.

¿Qué me dice de los jóvenes editores con los que se topa? ¿Tienen madera?
Hay un buen puñado con capacidad obvia de convertirse en grandes editores, de configurar un estupendo catálogo en la longue durée. Pienso que, para ello, están “condenados” a la excelencia, a publicar buenos libros, uno tras otro, sin bajar el listón de la exigencia.

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Jonathan Coe intimista

6.04.2009
Jonathan Coe en Barcelona. Fuente: elpaís

Los gruppies del autor se han quedado asombrados con lo que le ocurrió a Jonathan Coe, el célebre e ingenioso escritor satírico inglés, quien en su última novela editada por Anagrama, La lluvia antes de caer, se ha conviertido en un autor intimista y monologante. ¿Qué pasó? ¿Se acabó el humor? El autor lo explica así: " Mis anteriores novelas eran más largas y más complejas. Pensé en quitar en vez de añadir. Decidí contar la historia de madres e hijas y prescindir de los padres e hijos". Más allá de las dudas el resultado, me dicen, ha sido estupendo. El autor se presentó en Barcelona el pasado miércoles. En El País se resume la novela:

Lo que cuenta es así: Rosamund, de 73 años, muere (o se suicida). Lega sus bienes a tercios entre dos sobrinos nietos, Gill y David, e Imogen, prácticamente desconocida para el resto. Deja también cuatro cintas grabadas para que su sobrina se las entregue a Imogen, con el encargo de que si no la localiza, las escuche ella. "Desde mediados los años ochenta tenía una idea sobre tres imágenes. Una niña rubia y ciega, una misteriosa casa en el campo y una canción, Baileros (de Cantos de Auvernia, interpretados por Victoria de los Ángeles), pero tenía 25 o 26 años, sin madurez suficiente, para juntarlas. Y me fui en dirección opuesta, la sátira política y el humor. En 2005 regresé a esa idea, por lo que no es un cambio sino un retorno". En las casetes, dictados poco antes de morir, Rosamund, cuenta a Imogen sus orígenes y su propia historia. Para hacerlos, elige 20 imágenes, casi todas fotografías pero también alguna postal, desde la II Guerra Mundial hasta los noventa. Es lo que atrapa de la novela y que obliga a leerla sin parar para llegar al final y luego volver a algunas de sus páginas. Describe las fotografías a una niña ciega, a la que no ve desde hace 20 años, se supone que ahora es ya una mujer. La descripción de paisajes se combina con la narración, del pasado al presente y al revés. "No fue difícil elegir las fotografías, muchas pertenecen a mi propia infancia. Me di cuenta al enseñar antiguos álbumes a mis hijas, no sólo les interesaba las imágines también la historia de las personas que en ellas aparecían". El tema principal de la novela es una contradicción. Imogen, que sufre malos tratos a los tres años que la dejan ciega, no debía haber nacido. Todo lo que llevaba a ella había sido un error. "Rosemund se da cuenta de que es una ser humano. Intento con este libro entender esta paradoja".

La nota termina con una pregunta:

¿Volverá Coe a sus novelas políticas que tanto han gustado? "Estoy en medio de la escritura de la siguiente. Es difícil de decir. Habrá humor y muchos hombres, en realidad, sólo hombres. Este es el desafío: integrar los elementos de mis anteriores novelas con ésta".

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