MOLESKINE ® LITERARIO

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Los argentinos de Mérida

Daniel Link enMérida conversando con dos muchachos de la revista Platano Verde. Fuente: plátanoverde

Los invitados argentinos en la Bienal Literaria de Mérida no han querido desarprovechar los textos escritos para la ocasión y los han colgado en sus blogs. En primer lugar, tenemos la ponencia de Daniel Link que ya he mencionado antes, pero vuelvo a colocar porque es estupenda. Se titula: "La imaginación novomundana". Luego, Fernando García Lao decidió a último minuto no leer su ponencia y prefirió leer un fragmento de su libro recién editado (Mérida tiene ese aura de dulce solaz que invita a dejar de hacer cosas que uno debería hacer, por cierto), pero el texto no leído lo coloca en su blog. Se titula: "Breve genealogía literaria".

Por otra parte, gracias a una nota en La Nación me entero que Natalia Moret y Sergio Chejfec también han publicado sus textos. Natalia Moret publica en su blog una historia de cómo llegó a la literatura en una ponencia titulada: ¿Congreso de Literatura?, en la que advierte que los organizadores no le dejaron más opción más que hablar de ella. Y Sergio Chefjec habló también de sí mismo en el texto que leyó en Mérida, rememorando una visita a Venezuela en 1990. El texto se titula: "La venganza de lo idílico" y es altamente recomendable. Finalmente, les dejo el resumen de Link sobre el encuentro en una de sus siete analepsis dedicadas a Mérida (no se pierdan la nota dedicada a Camilo Marks... ahora todo está claro):

"Pocas cosas menos interesantes hay que un congreso de profesores. Una de ellas: un congreso de escritores. Los profesores, al menos, se sienten obligados a sostener un discurso (la mayoría de las veces trivial, o anacrónico). Y sobre ese discurso son posibles operaciones de todo tipo. Los escritores, en cambio, parecen convencidos de que con sólo su graciosa presencia alcanza: constituyen, ellos, aristocracia. ¿A qué clase de invitado me adscribí en Mérida? No lo sé: sostengo un discurso (trivial y anacrónico) y, al mismo tiempo, me dejo ver, circulo.De los invitados a Mérida puede decirse que eran, todos ellos, encantadores, comenzando por Mario Bellatin, que leyó un texto maravilloso sobre la cabeza de Mishima y el modo en que esa cabeza es incapaz de aceptar que haya cuerpos completos por el mundo. La escucha (Mario lee maravillosamente bien) me sugirió una historia gore protagonizada por el mismo mario bellatin y un soldadito del ejército bolivariano. Dejémosla madurar.Natalia Moret, Camilo Markz, Alejandro Zambra y su mujer, Leslie.Foto: D. L.Los chilenos brillaron con luz propia: Alejandro Zambra no necesitaba filmarme en situaciones vergonzantes para poder chantajearme supuesto que quisiera yo escribir algo en su contra, y sin la simpatía arrolladora de Camilo Marks, nuestras noches hubieran sido más pálidas, menos memorables. Camilo intervino en la Bienal con una performance inquietante que daba por terminada todas las discusiones sobre la literatura latinoamericana: no existe, no existirá, es todo basura. Acto seguido, nos reveló sus predilecciones en cuanto a la actual novela policial en lengua inglesa. Anotamos prolijamente los nombres que reseñó con pinceladas certeras. Sergio Chejfec leyó un relato memorialista que podía tomarse como exemplum de una poética implícita. Quiso proyectar las postales de las que hablaba, picadas por agujeros de polilla, pero no pudo, lo que agregó todavía más encanto a la ensoñación que proponía sobre una Caracas inexistente (arrasada por los vientos de la modernización).Los venezolanos se embrollaron cada vez que pudieron a discutir las cualidades de su propio canon. Forzoso fue que los extranjeros nos abstuviéramos de intervenir en tales delicadas internas, porque todo parecía muy decisivo y muy grave. Jean Franco, cuando tuvo que hablar, no hizo sino citar largamente a Josefina Ludmer. Había muchos españoles con propósitos indefinidos (intuyo que más de uno se dedicó a robar ideas), a quienes invitábamos a nuestras fiestas con la esperanza vana de que devolvieran algo de lo que durante siglos nos habían expoliado.Admiré la capacidad de Chejfec para sostener conversaciones con todo el mundo. La mayoría de las veces yo no sabía qué decir y, cuando abría la boca, era para pronunciar una burrada. Varias tardes me quedé encerrado en mi cuarto escribiendo, aceptando después con una sonrisa equívoca las insinuaciones de que había estado entregado a probar las delicias de la carne nativa. Mejor pasar por Isidoro Cañones que por Upa.La mejor noticia que recibimos durante la Bienal vino de la boca de Leo Felipe Campos, un sancristobaleño encantador que se enteró por teléfono de que su chica estaba embarazada.De literatura se habló poco, como suele suceder en estos casos. "

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8:23 p.m.

Los verdaderos escritores "grandes" argentinos aparecieron hoy en el blog de coral, míralos...

La Sombra    



8:26 p.m.

Dudo que Coral haya leído a Link, Chejfec, García Lao y Moret. Así que no puede saber quiénes son los "grandes".

Felizmente, el martes 16 de octubre tendré los libros de los tres primeros directamente de Bs As. La literatura latinoamericana, y en particular la argentina, es una fuente de extraordinarias y constantes sorpresas. Espero lo mejor.

Saludos

IVAN    



1:32 p.m.

Iván, el 16 de octubre leemos Natalia Moret y yo en el Club Mantis. Me encantaría que vengas. Pondré la info en mi blog, cuando tenga horario y dirección confirmados.
Un beso.
Fernanda García Lao    



5:32 p.m.

Hola Fernanda,
a mí me encantaría asistir también. Lamentablemente no me expresé bien: ciertamente el martes conseguiré tus dos libros, además de dos de Chejfec y uno de Link, pero no porque yo viaje a Buenos Aires sino porque un amigo me los traerá ese día de allá.

Espero que en una próxima oportunidad sea yo quien vaya a Buenos Aires y conversemos,

Saludos

IVAN    



10:21 a.m.

hey iván,
gracias por el link y el guiño de "los grandes". ja.

un beso,
moret    



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