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Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Sandor Marai

Sandor Marai en Budapest. Fuente: adn cultura

La publicación en castellano de El último encuentro de Sandor Marai desató una inusiatada fiebre por el escritor húngaro que una década antes, olvidado y en el exilio, se había suicidado en Estados Unidos. El comienzo de su éxito se dio en 1999 (se había matado en el 89) de la mano de un editor con una erudición y un olfato como Roberto Calasso. En castellano, es Salamandra la que tuvo el buen tino de traducir su obra y conseguir así éxitos enormes con todos sus títulos, incluyendo sus primeras novelas. El narrador argentino Leopoldo Brizuela ha escrito para ADN Cultura una detallada biografía de Marai que nos conduce por sus escenarios vitales y por sus afectos, y obviamente también por la compleja escritura de sus obras.

Dice Brizuela: "Hay un misterio en las novelas de Sándor Márai, en el silencio de sus personajes, en la oscura motivación de sus acciones y sus reposos tensos, en las sombras de esos escenarios opulentos y decadentes, ya para siempre perdidos. Ese misterio empezó a conquistar a millones de lectores en todo el mundo desde 1999 (diez años después del suicidio del autor y a medio siglo de su partida de Hungría), a la vez como un presagio y una clave del horror que pronto estallaría. Algo parecido pasa con su vida. Los recuerdos de su familia, que lo concibió y lo crió como la flor de una estirpe y una clase social; sus prematuras memorias; los infinitos testimonios dejados por la prensa y la crítica, que durante al menos veinte años lo reflejaron según el molde del "escritor exitoso"; y por fin, las miles y miles de páginas de los diarios personales que llevaron, durante décadas y décadas, él y su esposa; todo ese material revela, por contraste, un itinerario irreducible a cualquier esquema o mote, empezando por el que él mismo eligió ponerse: el de burgués. ¿Quién era Sándor (Alejandro) Márai?, se pregunta el lector de sus relatos, perplejo ante la reserva de sus biografías, intuyendo que en él hubo alguien capaz de mirar a los ojos la tragedia y de sobrevivir a ella. "Pero ¿qué puede responderse con palabras?", replica uno de los personajes de su novela El último encuentro. "¿Y de qué vale, en todo caso, una respuesta dada en palabras y no en la moneda de una vida entera." Así, mientras dure nuestra pasión por su literatura, quizá no nos quede otro remedio que narrarnos una y otra vez la historia de Sándor Márai, dispuestos a corregirla cuando un nuevo dato invalide el esbozo anterior; guiados apenas por la esperanza de recibir, en su moneda, el pago a la templanza que exige su lectura. "

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3:34 p.m.

Hola.
Llegué a este blog a través de una revista en que lo citaron y la verdad ha sido una aventura muy interesante. Pocas veces me he encontrado con temas de literatura y libros expuestos de manera amable e iluminadora.
Muchas gracias.
saludos cordiales desde Chile.
Verónica.    



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