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Volpi en Argentina

Jorge Volpi. Fuente: noticias gipuzkoa

Jorge Volpi se encuentra en Argentina para presentar su última novela, No serás la tierra, editada por Alfaguara. Con tal motivo, aparece hoy una entrevista en el diario Clarín titulada: "Nace el intelectual que no se asume como vanguardia social". Por otra parte, en el ADN Cultura se publica un estupendo artículo titulado: "Informe sobre Falsarios" donde se refiere con la ironía que usa siempre en sus novelas (que puede desconcertar a quien no las ha leído) a los escritores-escorpiones y en especial a su veneno, tan contagioso y por ello mismo, peligroso para una especie humana que cree tener todas las respuestas.

Dice a Clarín sobre la literatura hispanoamericana: "Yo decía que existe el eligro de que se acabe la literatura latinoamericana, en el sentido de que compartimos el mismo idioma, pero muy pocos lectores y escritores latinoamericanos están al tanto de lo que están haciendo sus colegas. Es algo típico de la globalización: es muy fácil tener la información que surge del centro o de los centros, en este caso el mundo de habla inglesa y de España, mientras que es muy difícil el contacto entre periferias."

Mientras tanto, en un Informe sobre Falsarios, dice: "Cómo surgieron estas bestias, cómo evolucionó su especie, cómo llegaron a multiplicarse a escala geométrica? Difícil responderlo. Las leyendas abundan y nuestros especialistas aún no han sido capaces de capturar un solo ejemplar vivo. Una misión proclamó hace tiempo su éxito: el individuo -un embustero de amplia fama- llegó hasta el laboratorio pero no resistió ni dos minutos la densidad de nuestra atmósfera: como marcan los procedimientos, hubo que devolver su cadáver a la Tierra. ¿Por qué hacen lo que hacen? ¿Qué impulsa a una raza inteligente a dotarse de falsedades cotidianas, a tramar historias inconcebibles, a regodearse en las mentiras? ¿Y por qué alguien querría consagrar sus días a tan estúpida tarea? A nosotros nos cuesta imaginar lo que sería vivir maquinando fantasías con el único deseo de contaminar al mayor número posible de personas. La modestia no es uno de sus rasgos: los infames se piensan elegidos, creen que sus ideas deben contaminar mente tras mente y no dudan en llamarse "geniales". ¿Cuál es su provecho? ¿Qué buscan, por qué perseveran con sus densas artimañas? Los autores del informe incluyen una casuística tan amplia que resulta inútil. Unos lo hacen por dinero -debilidad humana-, pero otros se creen instrumentos de los dioses, defensores del "arte" o la "poesía", o son solitarios incurables: sujetos que no toleran el azar que gobierna las estrellas y buscan sustituirlo con el orden natural sus patrañas. Los humanos poseen millares de gigantescos receptáculos, densos panales donde se acumula la escoria producida por aquéllos: otros se introducen en sus celdas, fagocitan sus odiosos huevecillos y se contaminan para siempre. Nada detiene su ambición o su certeza: se piensan cimas del proceso evolutivo, héroes que subvierten las reglas físicas más elementales. Para ellos no existen límites de tiempo ni de espacio, se pasean con desfachatez por las sombras y el futuro, desafían las fronteras y se ufanan encarnando multitudes. Cuando se sienten en peligro, se fingen locos -enfermos involuntarios- o de plano acaban espectacularmente con su suerte. Y entonces el resto de los humanos los venera, les consagra mausoleos y les confía la inmortalidad sólo por acomodar bien que mal unas cuantas frases y palabras. "

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3:37 p.m.

gran escritor mexicano, se los recomiendo.
ingrid    



6:01 p.m.

Muy interesante y atractiva “posición”, aunque pudiera resaltarse en ella un aspecto paradójico: la puede sostener un hombre con una visión superior de las cosas, caso ciertamente de Volpi, pero también podría ser sostenida por un imbécil (sin que haya necesidad de ir a otro planeta en este segundo caso). El primero usa una elaborada prosa, el segundo una simple exclamación irresponsable pero convencida.    



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