MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Murió Cintio Vitier

10.06.2009
Cintio Vitier. Fuente: cuba.cu

Una noticia que ya no es de actualidad, pero que no quiero dejar de mencionar en Moleskine Literario: El pasado jueves murió el poeta cubano Cintio Vitier a los 88 años. Dice la nota:

El ex presidente cubano Fidel Castro y su hermano y actual mandatario, Raúl Castro, enviaron ofrendas florales en tributo al poeta e intelectual cubano Cintio Vitier, fallecido el jueves a los 88 años y cuyos restos mortales fueron exhumados hoy en La Habana. Vitier, quien fuera diputado y ganador del Premio Nacional de Literatura de Cuba 1988 y del Premio Juan Rulfo 2002 recibe ahora el afecto del pueblo tras un funeral católico al que asistieron entre otros el vicepresidente cubano Esteban Lazo, el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, y el ministro de cultura, Abel Prieto."El parlamento de la cultura cubana ha perdido una de sus columnas, pero no temamos, la sostendrá su obra, una obra imperecedera que nace de una vocación enraizada a lo largo del tiempo por varias generaciones", afirmó durante el sepelio el historiador de la ciudad de La Habana, Eusebio Leal, calificando al fallecido de"caballero de las causas verdaderas, de los nobles empeños y de los sueños". (...) Vitier fue uno de los fundadores de la revista cubana "Orígenes", de gran importancia para la cultura en la isla, y dedicó buena parte de su vida al estudio y la promoción del pensamiento del poeta y héroe nacional cubano José Martí.El diario "Granma" afirmó que "entre las huellas más hondas, perdurables e iluminadoras del quehacer intelectual del siglo XX en esta isla, estará siempre la de Cintio Vitier". "Era un cubano real, fiel a la razón poética y a la pasión martiana que animó toda su vida", añadió el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, entregó su talento y su voz a la revolución cubana, a contrapelo de prejuicios e incomprensiones derivados de su filiación católica".Por su parte, la agencia de noticias oficial AIN lo calificó de "maestro de generaciones" y consideró que con él "la cultura cubana pierde uno de sus pilares más sólidos y coherentes". "Hombre que nunca dudó ante las decisiones vitales de la Patria, Vitier representa lo más sano y honesto de la poesía insular", agregó.

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El final de Lezama

9.30.2007
José Lezama Lima. Fuente: Letraslibres

Tomás Eloy Martínez ha escrito un texto en el que recuerda las últimas horas de ese escritor cubano inmenso, José Lezama Lima, autor de la persistente Paradiso. El "peregrino inmóvil" lo llama. Una imagen más para alimentar el mito del lector voraz, del intrincado barroco, que vivía enfermo encerrado en su pequeño departamento de La Habana que jamás abandonó, asediado al mismo tiempo por el asma y por la fama casi incomprensible, irónica, para un autor tan hermético.

Cuenta Tomás Eloy Martínez: "Al caer la tarde llegó a la casa Roberto Fernández Retamar, el hombre fuerte de la cultura cubana. "¿Tú también vienes a verme morir?", bromeó el poeta. "No pienso darles el gusto. Hasta Fidel imagina que ya he bajado a la mansión del Hades, pero estoy en Guanabacoa, bailando una rumba en cueros". La papada se le plegaba enorme sobre el pecho. Cada tanto, el poeta se la palpaba y repetía, con la voz entrecortada: Hinchado está el mulo, valerosa hinchazón/ que le lleva a caer hinchado en el abismo. Cuando Retamar se marchó, Lezama trató de levantarse. Un desmayo fulminante lo derrumbó en la cama. El doctor Moreno se dio cuenta que ya no podía perder tiempo y que ésa era una oportunidad de providencia. La neumonía estrangulaba los pulmones del enfermo y le apagaba la vida. Los camilleros que montaban guardia intentaron llevarlo a la ambulancia pero fueron vencidos por el cuerpo descomunal del poeta. Los vecinos más fuertes del barrio acudieron a socorrerlos. Aun así, se les quedaba estancado a cada paso. Les cerraban el paso los muebles, las figuritas de porcelana, las torres de libros. Tuvieron que quitar las persianas del balcón y abrir un hueco en la mampostería porque el cuerpo afiebrado seguía hinchándose. Antes de las seis de la tarde, Lezama despertó en una cama del hospital. Lo primero que hizo fue pedir que le llevaran un flan con crema. Apenas podía respirar y, por primera vez en la vida, una sola cucharada lo sació. Cuando el poeta Cintio Vitier entró en el cuarto para darle un abrazo, Lezama le dijo que los médicos exageraban lo que era "un simple catarrito". El doctor Moreno contó que ya estaba en agonía y no se daba cuenta. Las flemas aumentaban y le enrarecían la respiración. Tuvieron que entubarlo, inyectarle más antibióticos, ponerle broncodilatadores. La abnegada María Luisa lo tenía de las manos y lloraba tragándose las lágrimas. A las dos de la mañana del lunes 9 de abril le oyó decir, con el hilo de voz que le quedaba: "Ave María, me cubre la manta negra". Tenía los ojos muy abiertos, llenos de curiosidad por el mundo que dejaba. La eternidad que había empezado con Paradiso ahora también tenía un fin.

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