MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Cortázar, 25 años

2.12.2009
Julio Cortázar conversa con Polanco. Fuente: moleskine.

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Cortázar inédito

11.04.2007
Julio Cortázar en Segovia. Foto: Mario Muchnik. Fuente: elpaís

"Ciao, Verona" es el nombre de un cuento inédito de Julio Cortázar que ha sido descubierto, después de 30 años, entre los papeles del autor donados por Aurora Bernárdez a Carmen Balcells para que fueran integrados a la colección de manuscritos de Barcelona Latinitatis Patria. Además, el editor y amigo del escritor, Mario Muchnik, muestra las últimas fotos del autor que él mismo tomó en Segovia y consigue redactar un recuerdo de Cortázar sin utilizar la palabra "cronopio". Una auténtica hazaña.

Dice Muchnik: "Cumplía, el 26 de agosto de 1983, 69 años. Lo supimos después de la sesión de fotos, esa misma tarde en el Molino del Salado, porque nos sirvió sendos whiskys y alzó su copa. "Por mi feliz cumpleaños", brindó. Estaba triste, desde luego, porque decía estar harto de su cuerpo pero, sobre todo, porque hacía poco menos de un año que había perdido a Carol Dunlop, su amor. En todo caso, era imperativo que volviera a París esa noche: al día siguiente tenía cita con su médico. "Siempre me recibe a medianoche", nos dijo, "y hay que tener en cuenta que viste de negro, es alto como yo, se peina engominado hacia atrás y es hematólogo. Sólo le faltan los colmillos...". La tristeza no afectó nunca su sentido del humor. Durante ese par de semanas lo vimos alborozados salir a bailar la jota en Segovia, burlón de sí mismo, y visitar con interés de estudioso algunos monumentos del románico local, rodeado por nuestro grupo de amigos. Había concedido muchos autógrafos a desconocidos que lo reconocían por la calle, y a cada admirador le había hecho algún comentario divertido, por lo general políticamente incorrecto. Había participado en asados campestres y libaciones a altas horas, siempre dicharachero, discutón, con risas contagiosas y entusiasmos de vieja amistad. Recorrimos la región en busca de cosas que ver -Julio se extraía de nuestro cochecito como las antenas que despliegan los satélites artificiales, desdoblando por partes su larguísima humanidad pero, invariablemente, reivindicando el derecho de ayudar a salir del coche a Nicole-. Y sin embargo su mirada era siempre grave. En él, insólitamente grave. Estaba triste, sobre todo porque hacía poco menos de un año que había perdido a Carol Dunlop, su amor. Después del whisky de cumpleaños lo llevamos, ese 26 de agosto, a la estación de Chamartín, en donde nos enteramos con desmayo de que su tren nocturno había sido anulado a causa de inundaciones en la zona de San Sebastián. "Habrá algún avión, espero", nos dijo, "miren que Drácula no me permite excusas". La carrera hasta Barajas, ahora él en el potente coche de nuestro amigo Chisco y nosotros a la zaga en nuestro jadeante cochecito, tuvo final feliz: cuando por fin lo alcanzamos, justo antes de mostrar su pasaporte y ser tragado por el aeródromo, alertado por nuestros estentóreos "¡Julio!", se giró, se abrió paso entre los demás pasajeros y nos abrazó y nos besó. "Cáncer no es, chicos", nos dijo un par de meses después en Barcelona. Pero no nos dijo qué era. Nosotros no lo sabíamos, pero él: ¿sabía que se iba a morir? Hasta hoy nos hacemos la pregunta. Ya no le hice más fotos, salvo las que, en su lecho y ya dormido para siempre, le hice en febrero de 1984 a pedido de Aurora Bernárdez.

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Cortázar en muestra

6.30.2007
Julio Cortázar y Aurora Bernárdez. Fuente: veaylea2002

Aurora Bernárdez, viuda y heredera universal de Julio Cortázar, cedió gran parte de los libros personales del autor (muchos de ellos con dedicatorias obviamente) a la Fundación March que los tiene en Madrid pero ahora están de paseo en Barcelona. Lo comenta "El Comercio":

La nota explica algunos extraños hábitos lectores de Cortázar: "A bolígrafo o con un lápiz, Cortázar anotaba mucho en los libros que le interesaban, a veces cortas frases como "Pinochet se los venderá a los yanquis, es lo más seguro" (en las memorias de Pablo Neruda), mientras que en otras ocasiones apostaba por una simple exclamación a pie de página: "Bello como Hölderlin", en un poemario de Pedro Salinas. Su viuda aseveró: "Subrayaba mucho, porque establecía un diálogo con el autor, pues para él la lectura era una forma de relación privilegiada con alguien". En la exposición también se da a conocer una anécdota ocurrida cuando el escritor y su esposa viajaban en tren por Italia, en los años 50, y tiraban por la ventanilla las páginas que iban leyendo de ediciones baratas de novela negra compradas en los quioscos de las estaciones. La viuda del narrador contó que Julio leía primero y luego arrancaba la página y se la pasaba a ella, que la acababa lanzando fuera del tren, porque ya no valía la pena guardarlas. "Lo importante es recordar lo leído", acotó.

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Encuesta: N.A. y Asturias

6.17.2007
El Boom revisitado: Mario Vargas Llosa con su esposa Patricia, Carlos Fuentes, Juan Carlos Onetti, Emir Rodríguez Monegal y Pablo Neruda, en 1966. FOTO: "Historia de la Literatura Latinoamericana N° 8: Mario Vargas Llosa" Editorial Oveja Negra, 1984.

El resultado de la encuesta de Moleskine Literario arrojó una verdad: a pocos les gustó que se pusiera en entredicho a las novelas del Boom que nos alimentaron de adolescentes. Es decir, muchos quieren que nuestros padres sigan siendo nuestros padres y no se diga más. ¿Por qué? Pues la opción: "ninguno de los anteriores" consiguió el 14% de votos y se llevó el primer lugar. También es interesante ver qué pasó con los otros puestos. Con 13%, la novela Señor Presidente de Miguel Ángel Asturias quedó en segundo lugar con tan sólo dos votos de diferencia. ¿Se acabaron los tiempos literarios de los dictadores latinoamericanos? Sin duda, en la lista la sensibilidad de Asturias es la más parecida a los escritores anteriores del Boom, es decir a los llamados "regionalistas", y eso puede haber contribuido al asunto. En tercer lugar, con 11%, quedó la novela ícono del Boom, Rayuela, una novela que cambió la vida a muchos lectores de mi generación. ¿Es posible que un libro tan entrañable haya envejecido? Habría que analizar por qué, en todo caso, puede sonar envejecida. No por algunas páginas memorables, desde luego. Quizá el énfasis puesto en los juegos y experimentos en la estructura de Rayuela es lo que se ve como algo del pasado (aunque eso no se entiende si vemos que 62:modelo para armar, más osada en eso, tuvo pocos votantes ¿y pocos lectores?). En todo caso, hay que anotar que Rayuela tuvo por cada voto opositor un voto a favor. Nunca las opiniones estuvieron tan divididas.

Finalmente, quién empezó a galopar en los últimos días y creo que podría haber llegado a un lugar más expectante fue Sobre héroes y tumbas, que quedó en un 10%. Sábato es un tema aparte, sin duda. Es un hecho que el gran idéologo y pensador que representó durante décadas ha dado paso ahora a la imagen de un anciano cascarrabias, principista y apocalíptico en Antes del fin. Pero el agradecimiento que tienen muchos lectores al impacto de sus ideas radicales leídas cuando se es adolescentes es difícil de superar. Al menos lo digo desde mi experiencia: yo no pude votar por él, pese a que más de una vez me tembló el dedo por hacerlo.

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