MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Homenaje a Levrero

8.31.2009
Homenaje a Levrero. Fuente: moleskine

Hoy a las 7:30, en el Café La Diaria (Soriano 770) en Montevideo, la casa editorial HUM hará un homenaje a Mario Levrero con la presentación del libro Todo el tiempo de Levrero a cargo de cargo del editor Marcial Souto y amigos escritores: Pablo Casacuberta, Helena Corbellini, Beatriz Dávila y Felipe Polleri. Además, habrá música de Leo Maslíah y quinteto La Mufa. En la nota de prensa de la invitación aparece un texto muy interesante de Juan Ignacio Fernández Hoppe:

Jorge Mario Varlotta Levrero tenía 27 años cuando se editaba Strawberry Fields, el single de Los Beatles con que abre este libro. Hasta ese momento se había negado a escucharlos. Desconfiaba de las modas. Pero una tarde, comprando cigarrillos en un kiosko, se demoró un instante más de lo necesario con el cambio: lo suficiente para escuchar. La fascinación fue inmediata. Cuando el Amor aparece, no tiene sentido luchar. “Nada es real”, dijo en los últimos años, “sólo el amor y la muerte, pero de la muerte no estoy tan seguro”. En 2004 se marchó para siempre, sin aclarar el Misterio. Dejó más de veinte libros que confunden más las cosas. En estos tres relatos que componen “Todo el tiempo” creo encontrar una respuesta a aquel Misterio. Pero ocurre a veces y nunca es posible reproducir la experiencia. Se trata de tres relatos de amor, pero que tal vez podrían ser uno solo, una antigua y bella pieza de porcelana que por descuido alguien ha arrojado al piso. Los personajes se proyectan unos sobre otros, los tiempos se mezclan, la realidad es observada a través de un espejo oscuro y de forma confusa. Los fragmentos están delante de nuestros ojos, pero no encajan. Cualquier intento es en vano. Sin embargo, al mirarlos por separado, volvemos a creer que forman parte de ese antiguo jarrón. En su posible figura, en el dolor que nos produce su belleza anhelada, encontramos un aire familiar que creíamos perdido para siempre. El recuerdo de la totalidad de la que alguna vez formamos parte. He aquí la condena y la esperanza que guardan estas páginas."

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Hacia allá: literatura latinoamericana

5.25.2008
Todas las direcciones: el porvenir literario de América Latina. Fuente: actual world

Como ya lo he comentado antes en el Moleskine Literario, la Feria del Libro de Madrid tendrá como invitado de honor a Latinoamérica. Winston Manrique ha escrito un artículo en "Babelia" al respecto, en el que se citan una gran cantidad de nombres de autores latinoamericanos de diversas tendencias y estilos, y algunas declaraciones. El artículo es francamente enredado, como una vorágine, quizá como es justamente nuestra literatura, y tiene como leitmotiv una frase de Pablo Casacuberta cuando le preguntaron en el Bogotá39 hacia dónde va la literatura latinoamericana: "hacia allá" dijo y señaló un lado que pudo ser cualquiera. Coloco aquí algunas de las declaraciones más interesantes del artículo:

Juan Gabriel Vásquez: "Ya nadie tiene que justificarse, como les tocó a Borges o a Cortázar, por contar historias europeas o indias o norteamericanas con personajes norteamericanos o indios o europeos. Nuestra tradición es toda la literatura (...) Luego [del Boom] hubo una especie de reacción hacia otras maneras de contar la experiencia, menos públicas, más intimistas. Ahora algunos novelistas se dan cuenta de que el Boom está lejos de haber agotado los lugares oscuros de nuestra historia, y se han concentrado en iluminarlos"

J. Ernesto Ayala Dip: "Después del sarampión del posboom (años ochenta), y sus enormes secuelas, en cuyo vértice funcionaría como paradigma una novela como La casa de los espíritus, de Isabel Allende, un sarampión que duró mucho y que supuso un grave malentendido en torno a los acuerdos entre imaginación, escritura y realidad social (tanto que se tuvo que volver sobre la importancia de una novela capital como Cien años de soledad, escrita por Gabriel García Márquez en 1967, uno de los orígenes involuntarios de ese malentendido), después de ello, en los últimos años, tal vez décadas, parece que se transita por soluciones de transversalidad en las tendencias narrativas. Hay un proyecto festivo de la invención, otro de experimentación e intertextualismo, de reflexión crítica de las últimas dictaduras latinoamericanas. Novelas realistas (con el criterio también huidizo e inaprehendible con que César Aira tonifica el concepto de realidad) que compiten con las que Roberto Bolaño llamaba novelas mutantes (mezcla, como las suyas, de novela y cuento). El compromiso político, en esta época de inhibición ideológica, rivaliza con el más exigente compromiso estético. Y con una gran presencia del cuento, que allí siempre ha tenido acogida por escritores y lectores"

Julio Ortega: " (....) no hay parricidios, hay relevos, turnos y diversificación. Y también renovación: los jóvenes del crack cumplieron 40 años y escriben todavía mejor. Y hay narradores de veintipocos años que merecen atención. Se debe a las demandas de esa extrema libertad recibida. No sorprende que sean parte de una conversación más amplia, donde se descubren como interlocutores de una charla que incluye a otros"

Edmundo Paz Soldán: "Mientras los escritores europeos o norteamericanos suelen leer sólo literatura de sus propios países, en América Latina se puede encontrar a mexicanos que leen a Kawabata, argentinos que apuestan por Janet Malcolm, colombianos que siguen a Conrad, peruanos aficionados a Modiano, puertorriqueños fanáticos de Ngugi Wa Thiongo, guatemaltecos fervorosos de Vila-Matas, chilenos obsesionados con Clarice Lispector"

Piedad Bonet: "el panorama de la joven narrativa latinoamericana está lleno de sorpresas y diversidad de nombres ya bien conocidos y de otros que aún circulan poco y que el continente tiene que descubrir. Abarca desde obras como las de Jorge Volpi o Juan Gabriel Vázquez, que fabulan la historia universal o local en novelas de largo aliento, hasta las nouvelles de Alejandro Zambra, construidas sobre poderosos silencios y con personajes y argumentos que se niegan a consolidarse, y que implican una propuesta muy novedosa sobre el género. Por el camino encontramos obras interesantísimas, como la de Junot Díaz o Daniel Alarcón -el uno dominicano, el otro peruano- que escriben en inglés pero desde su condición de latinoamericanos, y con gran conciencia de la dureza de la vida en sus países pero también -sobre todo Junot- de la discriminación que padecen en el extranjero, de su condena a ser ciudadanos de segunda. Son inquietantes también las obras del prolífico y versátil Andrés Neuman, o la de mujeres con voces muy sugerentes y poderosas, como las de Guadalupe Nettel y Enna Lucía Portela. Pero no todo queda enmarcado en Bogotá 39. Escritores como Paz Soldán, Alan Pauls y otros que superan los cuarenta años se están ocupando de una renovación de la novela y el cuento que nos permite hablar de una muy dinámica búsqueda de nuevos lenguajes"

Pablo Casacuberta: "No me extrañaría que, dado ese inesperado consenso, la literatura latinoamericana termine yendo 'hacia allá' un día. El punto puede hallarse estirando el brazo en forma exactamente perpendicular a la línea trazada entre los hombros. Una vez allí, se desplaza el brazo una vez y media el ancho de la mano extendida hacia la derecha. Y luego se estira el índice y se señala levemente hacia abajo, como si una línea casi paralela al piso fuera a encontrarse con el horizonte. El lugar es exactamente ahí

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