MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Antonio José Ponte

9.30.2007
Antonio José Ponte. Fuente: eldigoras.com

En la "Revista de Libros" del diario El Mercurio, Alvaro Matus entrevista al espléndido narrador cubano Antonio José Ponte, quien actualmente vive en Madrid y publicó en Anagrama la novela (o híbrido, como gusten) La fiesta vigilada.

Dice el autor sobre por qué no publica en Cuba: "Fui yo quien decidió no publicar en Cuba. Antes había recibido, por un libro de poemas, un premio que otorga anualmente un comité de críticos designados por las autoridades. Un buen día me llegó una invitación desde el extranjero, la acepté y decidí que en el futuro ningún libro mío estaría a disposición de la censura política (...) Los encargados de esa censura se me acercaron alguna vez, confesaron haber leído tal título mío publicado lejos, y parecían dispuestos a reeditarlo en Cuba sin cambiarle una palabra. Pero tanta amabilidad tiene su explicación: el Ministerio de Cultura cubano aspira a controlar toda la producción literaria, incluso la que se hace en el exilio. Me negué a estas propuestas, y yo seguí publicando reseñas y algunas traducciones en las revistas cubanas. Hasta el año 2003, cuando fui expulsado de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y prohibieron la aparición del más mínimo texto firmado por mí. (...) Mis libros no están disponibles en Cuba, y no lamento la poca atención que han recibido dentro de Cuba. Así han de ser las cosas: desobedezco a ciertas autoridades, y tales autoridades se encargan de negarme cualquier favor. No me quejo de ello. Sería una buena ocasión para la autolástima, pero prefiero desperdiciarla. Y tampoco echaré mano al recurso, tan usado entre escritores prohibidos, de creer que un libro mío pondría en jaque al régimen que me censura. A mi modo de ver, los poderes catárticos de la literatura son mucho menores. "

Sobre la influencia de Borges y Calvino, dice: "Borges lo fue. Lo es. Al principio debió gustarme de él su imaginería; ahora aprecio el lenguaje en que escribió esas repeticiones. Soy un admirador de su arte de las variaciones, del siempre contar lo mismo y siempre engatusarnos. De Calvino no puedo decir lo mismo. Veo en él los esfuerzos de la imaginación, sus pujos. Hallo en él, como en cierto Cortázar, lo fantástico forzado."

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FLIP Paraty detrás

7.15.2007
Una visión de la llamada "tienda de los autores". Foto: Luciana Gutiérrez. Fuente: FLIP

A manera de un "detrás de cámara" del Festival Internacional de Literatura Paraty, Alvaro Matus hace un recuento de las anécdotas, los hechos, las historias que animaron este festival que cada año se hace más interesante y con asistencia de un mayor número de estrellas literarias. Su crónica aparece en "La Revista de Libros".

Así describe Matus la presencia de J.M. Coetzee en el Festival: "Se sabía que Coetzee no daría entrevistas de ninguna especie. Sin embargo, lo que prometía no era poco: anticipar fragmentos de Diary of a bad year ("Diario de un mal año"), que aparece en septiembre en Inglaterra. Los días previos a su charla se lo vio caminando tranquilamente, de jeans y jockey, acompañado de una mujer tan enigmática como él. Rehuía las aglomeraciones y sobre todo las cámaras, si bien se detuvo a firmar más de un autógrafo. Parco en palabras, a lo más esbozaba una sonrisa cuando percibía que alguien lo reconocía. ¿Por qué nadie calificaba a Coetzee de divo o neurótico? ¿Por qué todos aceptan y, lo más importante, respetan sus condiciones? Quizá todo radica en que nadie espera de él algo más que sus libros. Cualquier "deber ser" no alcanza siquiera a rozar su armadura, esa fría coraza que lo protege de toda clase de canibalismo periodístico. Alto y delgado, como si todavía se alimentara de la sopa de verduras que consumía cuando era estudiante de matemáticas, Coetzee sin duda piensa que en el mundo se habla demasiado. A lo mejor creyó que Parati era una isla, una isla desierta, donde él sería Robinson Crusoe. Una hora antes de su lectura, un cortocircuito dejó a buena parte del pueblo sin luz. En la fila de ingreso a la sala se escuchó un escueto "Disgrace", clara alusión a su novela Desgracia. A las 19 horas se abrieron las puertas y en menos de cinco minutos el anfiteatro se repletó. El presentador, más tieso que una estatua, advertía que el propio Coetzee pidió que no se le hicieran preguntas ni se le tomaran fotos. Aceptaba, eso sí, firmar autógrafos a la salida. Luego, sólo se escuchó la voz cadenciosa, las palabras perfectamente moduladas, del sudafricano impasible. Antes de retirarse del escenario, Coetzee inclinó levemente la cabeza en señal de agradecimiento".

También cuenta las respuestas a la pregunta: ¿Qué libro llevaría a una isla desierta? Anotar: "Rodrigo Fresán leyó Matadero 5, del recién fallecido Kurt Vonnegut; el brasileño Nuno Ramos cautivó con el relato de Clarice Lispector "El crimen del profesor de matemáticas"; y Coetzee hizo lo propio con Molloy, de Beckett. El Premio Nobel sudafricano comentó que esa novela "representa una llave para el desarrollo de la literatura posterior a 1945".

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