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Más Amis

Martin Amis. Fuente: adn cultura

La presencia de Martin Amis en España, donde presentará su nueva novela La casa de los encuentros (Anagrama), alborota a los españoles. En el último número de "El Cultural" aparece una entrevista y, además, un extracto de la nueva novela traducida. También encontramos una generosa reseña de Germán Gullón. Y ya que hablamos de reseñas sobre Amis, no dejen de leer el estupendo comentario que le dedica Edmundo Paz Soldán a este elogiado libro con el que el autor continúa en la senda de reflexión sobre la importancia del stalinismo en la literatura británica iniciada por sus memorias Koba, el temible. Dejo unos extractos de la entrevista en el que habla de la novela, del marxismo y del multiculturalismo:

P. La crítica dice que La Casa de Encuentros no parece una novela suya.
R. Bueno, es la más realista de mis novelas. Las otras eran una especie de juego.
P. ¿Y se sintió cómodo escribiéndola?
R. No siempre. Tuve muchos problemas con eso hasta que terminé la novela. Luego pasaron unos meses y llegaron a casa las pruebas y pensé: “No, no, no quiero abrirlas”. Pero luego empecé a leer y me dio la impresión de que estaba bien. Quizá la incomodidad tuvo algo que ver con que estaba en mi hermosa casa, con mis hermosas niñas, con mi hermosa mujer, frente a un hermoso mar y, sin embargo, escribiendo sobre estos dos pobres diablos, sucios, hambrientos, congelándose en el infierno de un campo de trabajo siberiano. Llegué a sentirme muy culpable por ello. Nunca antes lo había pasado tan mal escribiendo una novela.
P. A estas alturas el marxismo aún goza de prestigio intelectual...
R. Bueno, hay tipos como Saramago, sí, gente que sigue diciendo todavía que la Tierra es plana. Quienes a estas alturas siguen siendo marxistas es como si estuvieran rebuscando entre las ruinas y tratando de extraer algún sentido de ellas.

(...)

P. ¿Sigue sin convencerle el multiculturalismo?
R. Dicen que soy racista. No lo soy: me encanta esta prodigiosa mezcla de razas que tenemos en Londres. Pero no voy a fingir que me gustan otras culturas porque hay cosas de otras culturas que no me gustan. No me gusta por ejemplo que a niñas de nueve años se les obligue a casarse con viejos en Iraq. ¿Cómo le sienta a usted eso? Yo tengo una niña de nueve años y la mera idea de forzarla a casarse no ya con otro niño de nueve años sino con un hombre es tan asquerosamente cruel... Y no puedo aprobar la poligamia ni los crímenes de honor ni la ablación de clítoris. El multiculturalismo es un fraude. Ninguno de nosotros cree en él. Algunos dicen que sí, pero es mentira. Y si uno dice que unas sociedades son más atrasadas que otras todos se asustan, pero es así. Las evidencias de mi mente y las de mis sentidos me dicen que es así.

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2:45 p.m.

He perdido la referencia, pero recuerdo haber leido un artículo sobre la política adoptada por algunas universidades norteamericanas, en las que, basándose en la teoría multiculturalista, a los estudiantes de ascendencia africana se les otorgaba ciertas facilidades, dizque para compensar sus carencias en la sociedad gringa. Bueno, estas facilidades incluían el otorgamiento de puntos extra en los exámenes de los respectivos cursos. Es decir, cuanto más oscuro el color de la piel, más fácil aprobar. Supongo que esto es algo bien intencionado, pero no creo que un profesional a quien le han regalado la nota tenga mucha demanda en el mercado laboral de cualquier país. Reducir la exigencia académica no puede ser jamás una solución para acortar las diferencias sociales.    



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