MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Kluge en Buenos Aires

7.01.2008
Alexander Klugue dirigiendo "yesterday girl". Fuente: filmreference

Cabe la posibilidad de que algún lector maravillado por El hueco que deja el diablo de Alexander Klugue, editado por Anagrama, no esté enterado de que el autor es no solo un extraordinario director sino, incluso, un fundador del nuevo cine alemán (que tiene como exponentes a directores como Herzog, Wenders o Fassbinder). Una retrospectiva de la obra cinematográfica de Kluge en Buenos Aires podrá sacar del error a los lectores porteños. A ver si se anima la filmoteca de Lima a traer por acá también la muestra. Dice Página12:

Para el crítico e historiador Eduardo Russo, “Kluge es uno de los mayores maestros del montaje en el cine contemporáneo. Montaje en un sentido ampliado, no sólo como unión de planos. Construye extrañas piezas de bricolage y collage audiovisual, compuestas por fragmentos de escritura, representaciones y espectáculos varios, mezclas de lo ‘alto’ y lo ‘bajo’ de la cultura de varios siglos. No es ocioso recordar que fundó el departamento de cine en la célebre Escuela de Diseño de Ulm: sus obras pueden ser vistas como objetos perturbadores, pesadilla y revelación a la vez, orientados a una función que atañe a la experiencia estética tanto como a la reflexión ética y política. Trabajan a partir de lo heterogéneo, la discordancia, y de allí extraen su poder”. Evitando convertirse en un autor al modo romántico, Kluge movilizó iniciativas grupales para la producción audiovisual frente a lo que muy temprano denominó como “cine de confección”: ideó formas de distribución, organizó asociaciones de productores y fue el principal artífice de una alianza entre cine y TV sin paralelos en la historia mediática global. Desde sus inicios, los trabajos en colaboración (con Peter Schamoni, Edgar Reitz, Volker Schlondorff, entre otros) insisten en una producción que pugna por ampliar el círculo de realizadores y espectadores, aun sabiendo que es tarea ardua, en propuestas sin concesiones.

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Alexander Kluge en España

12.12.2007
Alexander Kluge. Fuente: terra

¡Toma nota, Sumalavia! Anagrama se animó a publicar, con gran éxito según supe, el libro El hueco que deja el diablo del cineasta alemán Alexander Kluge, un libro que reune 173 relatos breves y contundentes con la sombra del mal que se extiende desde el mundo medieval hasta el mundo contemporáneo. Kluge se presentó en España y el ADN.es lo entrevista:

Dice la nota: ""Nací en 1932. Puede decirse que casi crecí con Hitler. En diciembre de 1931 faltaron 63 centímetros y medio para que ese hombre maligno muriese en una carretera helada. Esos 63 centímetros y medio fueron uno de los errores del diablo”. Para Alexander Kluge, es un hecho que el diablo se equivoca, aunque sólo a veces esos errores son ventajas para la humanidad. Kluge se inició en la vida con Adorno, Benjamin y Horkheimer y en el cine como asistente del legendario Fritz Lanz. En 1960 fue uno de los 24 firmantes del manifiesto de Oberhausen, que mataba el viejo cine y declaraba la llegada de un nuevo orden narrativo y precedía el cine de autor. Desde entonces ha producido, escrito y dirigido una veintena de películas, ha ganado dos Leones de Oro y uno de Plata del Festival de Venecia.

La versión que llega a España no tiene los 500 relatos de la original, sino 173, "porque en un país extranjero es de buena educación ser breve". Cara opuesta de su anterior volúmen Cónica de los sentimientos, que analizaba la experiencia humana del mundo desde la subjetividad interior, Kluge describe El hueco que deja el diablo como "el mundo fantástico de los hechos objetivos", un formato de multiplicidad variable y contención absoluta -apenas una página y media para cada narración. El infierno no son los otros y el diablo también se equivoca Porque a Kluge le gusta lo breve, tanto en el extranjero como en casa, y hace películas "de un minuto de duración porque en 'YouTube' todo tiene que ser corto". En sus cuentos, que ya han sido descritos como "la física cuántica de la narrativa moderna", Kluge mezcla historias muy diversas cuya relación nunca es evidente y que van desde el accidente de Chernóbil, la tragedia del 11-S o los entresijos de un ensayo de María Callas hasta la película favorita de Walter Benjamin o el accidente de automóvil que sufrió Hitler en 1931, "en una carretera helada", y del que salió ileso "por sesenta y tres centímetros y medio". "La indiferencia es el infierno de hoy día" -explica sin espanto, aunque el demonio tiene sus modos. "El siglo XX es buena prueba de ello".

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