MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Niño de Guzmán entrevistado

12.20.2007
Guillermo Niño de Guzmán. Foto: Eduardo Cavero. Fuente: letra capital

Guillermo Niño de Guzmán, cuyo libro de cuentos Algo que nunca serás acaba de ser publicado por Planeta, ha sido entrevistado esta semana por varios medios. Destaco dos de ellas: el diario "Correo" el fin de semana, por Carlos Sotomayor, y hoy aparece una entrevista de Gonzalo Pajares en Perú21.

Dice Niño de Guzmán para Perú21: "Cuando uno es joven tiende a seguir las lecciones de un maestro. En la literatura no hay escuela que te enseñe a escribir. Por eso, uno escoge un modelo a imitar. Yo admito haber tenido como faro a Hemingway. De él admiro su prosa original y su forma de vida, su estoicismo, su lucha frente a la adversidad. Valores que he hecho míos. Descubrí los toros leyéndolo, así como descubrí el jazz gracias a Cortázar. Ricardo Piglia ha dicho que en cada cuento hay dos historias: la explícita y la implícita, la subyacente. Estas responden a los postulados de Ernest Hemingway, quien decía que solo una décima parte del relato se ve, está sobre la superficie, pero hay otras nueve partes ocultas, que le dan consistencia y solidez a lo que es visible. Con los años y con la experiencia, la técnica aflora de forma inconsciente. Esto es mejor porque las costuras no se notan tanto, no saltan a la vista"

También dice: "La mitad de relatos del volumen podían calificarse de fantásticos. Quería salir de mi 'ámbito natural' y explorar nuevos territorios. Antes era un autor 'realista' y me costaba despegarme de esa visión tan unívoca, racional. Decidí jugar un poco. Desde hace mucho lo estaba intentando porque he de decir que, además de Hemingway, me gusta mucho Julio Cortázar, un maestro del relato fantástico".

Etiquetas: , , , ,

Niño de Guzmán publica

12.02.2007
Guillermo Niño de Guzmán. Fuente: zona de noticias/el comercio

Después de más de diez años, el estupendo Guillermo Niño de Guzmán se anima a publicar nuevamente. Y lo hace a través de un libro de cuentos que será editado por Planeta bajo el título: Algo que nunca serás. Recuerdo cuando gracias a la intermediación de Ricardo Silva Santisteban Willy llegó a la Universidad Católica, siendo yo un adolescente, para hablar de Caballos de medianoche. Ese libro de cuentos fue fundamental para mi formación literaria y hablar con el autor me sirvió, curiosamente, para reafirmar mi fe en la literatura. Y digo "curiosamente" porque lo único que hizo Willy en esa conversación con el aula fue invitarnos a desistir: nada funcionará, publicar no sirve, escribir en el Perú es una frustración permanente. Detrás de ese pesimismo, sin embargo, se notaba la pasión de alguien que creía en realidad en la literatura. Y luego de leer esta entrevista que le hace Enrique Planas en El Comercio veo que la pasión está intacta.

Dice Niño de Guzmán: "A mí me es muy difícil escribir. Sin embargo, sé que tengo algo que decir y me esfuerzo por decirlo de una forma impecable. Eso para mí supone un largo proceso de decantamiento. Mi método es escribir una historia solo cuando el tema o una experiencia me atrapa y se vuelve una obsesión. De lo que se trata es llegar a una suerte de lenguaje esencial. No soy un escritor que tienda al barroquismo o a la adjetivación profusa, carezco de esplendor verbal. Creo que formo parte de una tradición que viene de Hemingway, de Chejov, maestros del lenguaje conciso, concentrado, en que más importa lo que se deja implícito, lo que está sobreentendido. Como comprenderás, todo esto es un proceso muy lento en el que a menudo pierdo aliento. Me desespero, me decepciono. Y termino guardando los borradores durante meses o años. Sin embargo, si es un cuento interesante, sigue reverberando en mi memoria y tengo que volver a sacarlo porque me frustra no cumplir con esa tarea inconclusa. ¡Es una cosa de locos! Corres el riesgo de no terminar nada o que por exceso de autocrítica termines con una cosa artificiosa, que pierda la frescura.Esa es otra de las cosas que siempre me han angustiado mucho. La mayoría de amigos y lectores no parecen comprender que mis largos silencios narrativos no se deben a la ociosidad o a la falta de algo que decir. En realidad, asumo el trabajo literario como algo muy serio. Publicar por solo mantenerme en el candelero me parece una estupidez. Lo único honesto que puede hacer un narrador es entregar algo a la imprenta solo cuando se siente plenamente satisfecho de lo que ha hecho. ".

Sobre su libro comenta: " Es curioso; si estoy melancólico no puedo escribir una sola línea. Es un problema de carácter. Soy una persona poco optimista, que siempre tiende al desánimo. Me cuesta mucho asimilar la vida tal como es. En ese sentido, la literatura para mí tiene un valor terapéutico. Creo que me sentiría mucho más vulnerable si no tuviera el recurso de poder canalizar mis sentimientos y temores más profundos a través de un mundo de ficción, que no por ser ficción es menos auténtico que la vida misma. La mayoría de los relatos que yo he escrito no pretende reflejar la realidad social. Desde muy joven, a diferencia de los autores de mi generación que buscaban pintar un fresco social, lo que me interesaba era bucear en la conciencia del individuo. La problemática de mis personajes trasciende una determinada realidad social. Eso siempre lo he tenido claro.

Etiquetas: , , , , ,