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Rushdie hechiza en Ñ

Salman Rushdie. Fuente: revistañ

La novela de Salman Rushdie, La encantadora de Florencia, traducida recientemente por Mondadori, llegó a Argentina y en la revista Ñ le dedican un gran espacio. En primer lugar, una crítica de Ursula Le Guin sumamente elogiosa (nada que ver con la Kakutani, que se la bajó) y luego, una conversación con Andrew Anthony en las oficinas británicas de Andrew Wylie, el temido chacal que ahora estará celebrando el triunfo de Roberto Bolaño. El hecho de que muchos reconozcan en esta hermosa hechicera a su ex esposa, la bellísima Padma, es comentada en la nota:

Según Rushdie, la ironía es que Lakshmi no sólo no inspiró el libro, sino que casi fue la causa de su muerte. "Para decirlo en pocas palabras", señala, "tuve que escribir a pesar de ella. Lo que me pasó cuando estaba escribiendo el libro fue una calamidad colosal." Se refiere al fin de su matrimonio. En enero de 2007, Lakshmi pidió el divorcio."Fue como si hubieran lanzado una bomba nuclear en el living cuando trataba de trabajar", dice. "Hubo un momento, a principios de ese año, en que pensé que había perdido el libro. Me encontraba en un caos tal que no podía trabajar. Siempre me enorgullecí de mi disciplina como escritor. Tomo la escritura como un trabajo. Me levanto por la mañana y me instalo en mi escritorio. Me asusté, ya que pensé que si perdía eso lo perdía todo. En serio, creo que volver a concentrarme fue el mayor acto de voluntad que se me exigió en la vida, incluida la fatwa." (...) Dice que, una vez que Lakshmi lo abandonó, trabajó ocho o nueve horas por día durante seis semanas y sólo produjo "unas tres páginas". Pasado ese período, sin embargo, volvió a encontrar el hilo de la historia. "A partir de entonces el libro me salvó la vida. Se escribió solo. Me sentaba ante el escritorio todos los días y me divertía más ahí que afuera. Escribir se volvió un placer, y creo que parte de esa sensación de placer está presente en el texto."

Ay Salman, con razón te quiero tanto. No sabes cómo te entiendo. Te mandé saludos desde La Habana, con Catalina, Mordzinski, Izara y Cristina. Les dije que te mandaran un abrazo, que quería que supieras que te sentía un amigo. Ojalá te dieran mi mensaje. Sigamos con la nota en la revista Ñ. Luego del tema del abandono de Padma, pasaron a uno no menos grave como la tensión entre la cultura Occidental y Oriente. Dice:

El otro gran tema del libro ya es tradicional en Rushdie. Se trata de la sospecha, la desconfianza y la falta de comprensión recíprocas entre Oriente y Occidente. Sin duda es un tema que rara vez fue más pertinente. En un primer momento se muestra renuente a explayarse sobre los paralelismos. "Voy a dejar que el lector decida sobre eso. No quise poner grandes carteles de neón en el cielo diciendo que se trata del siglo XXI".Sin embargo, si bien Rushdie maneja el tema con sutileza imaginativa, no hay posibilidad alguna de soslayar la relevancia actual de cuestiones como la extranjería, la pertenencia y la lealtad de grupo. En cierto sentido, es un humanista a la antigua. "Una de las cosas que llegué a sentir más que antes mientras escribía el libro, y no es una verdad muy complicada, es la idea de que la naturaleza humana es constante y que la forma en que los hombres se comportan es tan sólo la forma en que nos comportamos, no importa en qué época vivamos, cómo sea la tecnología, ni cuáles sean en ese momento nuestras relaciones políticas."En otras palabras, las características que nos definen son nuestras semejanzas, más que nuestras diferencias. Al mismo tiempo, se muestra pesimista respecto del futuro de las relaciones entre Oriente y Occidente. "Es algo que me preocupa. Cuando uno tiene hijos, se preocupa por el mundo que les va a dejar. Espero equivocarme, pero lo más optimista que puedo decir es que si se analiza el fenómeno del extremismo islámico, los lugares en los que más se lo odia son donde más fuerza tiene."A principios de su carrera abordaba los asuntos mundiales con una clásica perspectiva posimperial que atribuía la responsabilidad de la tensión geopolítica y la discriminación cultural al próspero Occidente.

Finalmente, también se refirió a la polémica que se armó cuando recibió el título nobiliario de manos de la reina, lo que avivó la fatwa que pesa sobre él desde hace décadas:

Algunos oportunistas en Pakistán, y payasos como Lord Ahmed en el plano local, trataron de generar una protesta, pero todo quedó en nada. Produjo, sin embargo, cierto revuelo en [el programa televisivo de la BBC] Question Time, cuando Shirley Williams sostuvo que el otorgamiento del título "no (fue) muy inteligente" porque Rushdie había causado "una profunda ofensa a los musulmanes" y había estado "bajo la protección de la policía británica durante muchos años a expensas de los contribuyentes". Luego Christopher Hitchens, amigo de Rushdie, rebatió los argumentos de la baronesa demócrata liberal. Otros se mostraron sorprendidos ante el hecho de que Rushdie hubiera aceptado algo que parece inseparable del pasado clasista y hasta colonial de Gran Bretaña. El escritor, por su parte, señala que le complació mucho recibir "el mismo honor que William Golding, VS Naipaul, Kingsley Amis y VS Pritchett. Voy a formar parte del club, y no me preocupa". Pero la gente tiene en cuenta que usted procede de la izquierda... "Sí", interrumpe. "Bueno, la verdad es que no me importa."

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5:33 p.m.

UUfff este patita si que me cae bomba, me parece recontra figuretti y posero. No lo paso, me ahorro leerlo    



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