MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Valencia, Kazbek y Falcón

Leonardo Valencia. Foto: Daniel Mordzinski

Leonardo Valencia ha estado muy activo en estos días. Lo más importante es que presentó su nueva novela Kazbek (ediciones Funambulista) Primero fue en Buenos Aires, en el marco de la FILBA a la que asistió como invitado, y luego este jueves 20 de noviembre en la librería La Central de Barcelona. Pero también ha publicado un libro en ensayos en Ecuador bajo el título El síndrome de Falcón (Paradiso editores) en el que aparecen ensayos sobre todos los íconos literarios que le conozco a Leonardo (Lampedusa, Adonis, Juárroz) incluyendo a algunos autores peruanos como Julio Ramón Ribeyro y Emilio Adolfo Westphalen, cuya semblanza tiene un principio hermoso. En la página Porta9, Carlos Calderón Fajardo, quien conoció a Leonardo en su breve temporada peruana, ha escrito sobre El síndrome de Falcón:

¿Pero qué es el “Síndrome Falcón”? Es el título del ensayo medular del libro de Leonardo Valencia. Y muy interesante si los trasladamos al Perú. En este ensayo se menciona al crítico ecuatoriano Joaquín Gallegos Lara, el pontífice que sentenciaba quién valía y quién no en la literatura ecuatoriana. Descalificó a Pablo Palacio (ahora el escritor más importante del Ecuador) porque su obra se alejaba de los propósitos literarios del socialismo: utilizar la literatura como instrumento de denuncia. Joaquín Gallego estableció una regla para todo el que escribiera narrativa en Ecuador: cualquier trasgresión a esta regla no escrita fue vista como “una desviación alucinada, un desvío burgués, o una pretensión cosmopolita”. En palabras de LV, el escritor ecuatoriano debía sentirse obligado a elaborar retratos de su país (la novela como postal) con una finalidad reivindicativa, simplificando instrumentalmente su obra.
¿Pero quién es Falcón? Falcón Sandoval fue el hombre que durante años, y a falta de sillas de ruedas, cargó a Gallegos Lara. En una película sobre este personaje, sobre Falcón, cuando le preguntan por qué carga a Gallegos y no a otro, Falcón responde: “Porque cargándolo uno se siente importante”. El “síndrome Falcón” fue sufrido por la mayoría de narradores ecuatorianos y según Valencia este síndrome representó una traba para el desarrollo de la narrativa ecuatoriana y para su incorporación a la narrativa moderna. Por supuesto que suscribo muchas de las ideas de Leonardo Valencia, pero me voy a permitir algunas observaciones, o interrogantes que su libro me suscita: En primer lugar, me pregunto si pasar de una literatura realista a una no realista significa el desarrollo de una narrativa (¿existe la idea de progreso en la novela o el cuento?) Un enriquecimiento por supuesto que sí, ¿pero “desarrollo”? No sé si el caso ecuatoriano es similar al peruano, pero en la narrativa peruana el paso de una narrativa realista a una no realista, si bien ha significado un enriquecimiento muy significativo y saludable y necesario, esto no quiere decir que nuestra narrativa haya mejorado cualitativamente. Me parece que Vargas Llosa, Arguedas, Ribeyro, y más recientemente Alfredo Bryce, Edgardo Rivera Martínez, y Miguel Gutiérrez, por mencionar a algunos, no tienen un escritor no realista a su altura. En segundo lugar, el “síndrome Falcón” sería válido para el Perú si es que nuestros escritores realistas hubiesen sido realistas monolíticos, marxistas, o “sociales”. La mayoría de narradores relistas peruanos incursionaron al mismo tiempo en obras no realistas, cuentos fantásticos, hasta literatura de ciencia ficción. Pero la más importante objeción a la propuesta de Leonardo Valencia reside en que muchos escribimos en el Perú, desde el principio, vacunados contra ese síndrome. Aquí no hubo un Joaquín Gallegos pero si muchos “Falcones”. Y los hay hasta ahora en el periodismo y en el crítica académica. Antes fueron coletazos; yo mismo fui víctima de esos coletazos, pero yo y varios más nunca nos dejamos avasallar. Durante 30 años fuimos silenciados pero no acallados. Por encima de muchas presiones hicimos prevalecer nuestra libertad de elegir la forma de escribir que más se ajustaba a nuestra personalidad y a nuestros particulares fantasmas. Desde los 90 para adelante ya no son coletazos, son manotazos de ahogado. Y cuando hemos escrito obras realistas, como es mi caso, no lo hemos hecho para agradar a ningún crítico. Los mismos escritores realistas peruanos escribieron de esa forma porque así les nacía escribir, o porque pensaban que escribiendo así era la mejor manera de expresar lo que sentían. Vivieron su época con honestidad, como ahora muchos jóvenes, nuevos narradores viven la suya.

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1:14 p.m.

Pocos escritores me gustan más que Jullio Ramón Ribeyro. Prosas apátridas es mi libro más cuidado.
Saludos!    



2:10 p.m.

Recuerdo que leí eso. Sí, interesante...    



7:09 p.m.

(Joaquín Gallegos Lara)Descalificó a Pablo Palacio (ahora el escritor más importante del Ecuador) porque su obra se alejaba de los propósitos literarios del socialismo.


Dios mío, perdónalo por que no sabe lo que hizo.    



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