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Contra los bárbaros: Baricco y Magris

Carátula del libro de Baricco. Fuente: el boomerang

El artículo imperdible de la semana aparece en el suplemento ADN Cultura de La Nación, donde traducen una conversación entre Claudio Magris y Alessandro Baricco sobre la crisis de valores que vive el mundo y el regreso de lo que llaman "civilización de los bárbaros", a raíz de un libro de Baricco titulado, precisamente, Los bárbaros (Anagrama). Dejo aquí parte del diálogo en la que se refieren, entre otras cosas, a los blogs. No se pierdan la última respuesta que cito de Claudio Magris, de una lucidez extraordinaria. Basta ya de temerle al futuro y dejemos que los "bárbaros" ingresen a nuestras fronteras y hagan lo suyo. Como siempre.
Claudio Magris.- Creo que no existe una contraposición entre los bárbaros y los otros (¿nosotros?). Aun quien combate muchos aspectos "bárbaros" no está patéticamente out , y puede contribuir a la transformación de la realidad. La civilización de los Habsburgo, tan experta en invasiones bárbaras, no las demonizaba ni las enfatizaba; se limitaba a decir: "Sucedió que..."

Alessandro Baricco. -"Sucedió que...", bellísimo. Cuando pensé en escribir Los bárbaros tenía precisamente un estado de ánimo de ese tipo... Está sucediendo que... No tenía en mente contar un apocalipsis ni tampoco anunciar alguna salvación... Sólo quería decir que estaba sucediendo algo genial, y me parecía absurdo no tomar nota de ello.

C. M.: -Indagas espléndidamente la estrecha relación que había entre profundidad, rehuida por los bárbaros, y esfuerzo, sublimada y honda moralidad del trabajo y del deber, que a menudo conduce al sacrificio y a la violencia. Pero la profundidad no está necesariamente ligada a la falsa ética del sacrificio. Sumergirse y volverse a sumergir en un texto -en un amor, en una amistad, en vez de tocarlos de pasada como lo hacen hoy los bárbaros- no quiere decir deslomarse cavando como un forzado en una mina, pero es como zambullirse repetidamente en el mar y descubrir cada vez nuevas luces y colores, que enriquecen las precedentes, o como hacer el amor muchas veces con una persona amada, cada vez más intensamente gracias a la libertad de la confianza incrementada.

A. B.: -La profundidad, ése es un hermoso tema. Sabes, mientras escribía Los bárbaros consagré mucho tiempo a entender y a describir la formidable reinvención de la superficialidad que esta mutación está realizando. Y me parece fantástico lo que hemos logrado hacer al rescatar una categoría que oficialmente era la identificación misma del mal, y devolverla a la gente como uno de los lugares reservados al Sentido. Pero me doy cuenta de que esto no significa de ningún mundo demonizar, automáticamente, la profundidad. Tú precisamente hablas de amistad, de amor, y si observas a los jóvenes de hoy, casi todos típicos bárbaros, encontrarás el mismo deseo de profundidad que podíamos tener nosotros. O si piensas en su necesidad religiosa, encuentras un ansia de verticalidad que no logras conjugar del todo con la cultura del surfing . En definitiva, ¿sabes qué pienso? Que la mutación ha desmontado la dicotomía de lo superficial y lo profundo: ya no son dos categorías antitéticas. Son las dos movidas de un único movimiento. Son los dos nombres de una única cosa. Te diré más: la superficialidad, en las obras de arte bárbaras, ya no es distinguible como tal, no más de cuanto tú puedas distinguir entre la cosa y el adorno en un cuadro de Klimt, o la pura aritmética en una suite de Bach.

C. M.: -Aunque soy más alérgico que tú a los bárbaros, querría defenderlos de una imagen totalitaria. En Google veo también una -aunque inmensa- redecilla semejante a aquella con la que los niños pescan en el mar cangrejos y conchillas. No tengo necesidad de Google para saber algo sobre Goethe, "linkeadísimo", porque lo encuentro también fácilmente en otra parte, como en el pasado. En cambio Google me ha dado información sobre un personaje mínimo en el que me estoy interesando, una negra africana del siglo XVI, convertida en dama de corte en España, raptada por caribeños, que llegó a ser más tarde su reina. Los blogs corrigen la unilateralidad bárbara de los medios, que hablan sólo de aquello de lo que se habla y se sabe. No creo que Faulkner pueda desaparecer, sería mejor que desapareciese Google; pero creo que Google puede en todo caso ayudar a hacer redescubrir la grandeza de Faulkner a muchos ignorantes. Los bárbaros que invadieron el Imperio Romano fueron sus herederos, leyeron y difundieron los Evangelios

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2:51 p.m.

Algo larga, no sé si lo habré leído bien todo, casi es difícil poner en contexto toda la conversación, pero el final es bueno, tiene razón, pero faltó decir que los intereses se alejan de ejercicios que requieren cierta concentración, como la lectura, y que Google justamente es Google porque llega leer un libro entero para escribir sólo una página. Suerte.    



3:13 p.m.

una pequeña errata: "suplemento ADN cultura de clarín", en vez de página 12.
Saludos.    



9:30 p.m.

Les recomiendo darse una vuelta por grafologia que es un sitio que está muy bueno. ;)
En Tests gratuitos pueden hacerse varios test de personalidad.    



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