MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Ingmar Bergman i.m.

7.30.2007
Ingmar Bergman. Fuente: mathewawilkinson.com

Recuerdo cuando leí la primera página de Linterna mágica de Ingmar Bergman, la anécdota de cómo le regalaron una linterna mágica a su hermano y él estuvo decidido a que apoderarse de ese regalo que no era para él, porque supo de inmediato que proyectar figuras en una pared era su vocación apenas la vio. Un clic, un amor a primera vista, un rayo que nos parte a mitad de la acera. A pesar de haber escrito decenas de guiones, obras de teatro y varios libros autobiográficos, Bergman no se consideraba escritor, como lo ha confesado en una entrevista estupenda a Juan Cruz. Sin embargo, recomiendo a cualquiera que le interese introducirse en realidad al mundo del arte leer Linterna mágica. La palabra clave de acceso al mundo personal de uno de los creadores más geniales del siglo XX en cualquier disciplina es "pasión", aunque podría también ser "magia".

Ayer murió Ingmar Bergman en su báltica isla de Faarö.

Así le contestó a Juan Cruz sobre su labor como escritor: "Yo no me siento escritor. Para nada. Me siento un hombre de teatro, de películas. A pesar de haber escrito toda mi vida porque escribí todos mis guiones e incluso he escrito guiones para otros, el hacer películas y hacer teatro me resulta más preciso que escribir porque tiene que ver con mis emociones y yo al público no podría dárselas directamente. Incluso cuando hablo mi propio idioma, siento que no puedo expresarme. Siempre es una tortura cuando escribo porque nunca encuentro las palabras adecuadas. Me gustaría haber sido músico. Violinista o pianista. Porque ellos ven una nota y la pueden recrear. También hubiese querido ser director de orquesta. Miran la partitura y la pueden aprender de memoria y la pueden llevar consigo a todas partes. Puedes alcanzar cierta precisión".

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