MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

No filman a Gabo

Se puede leer, pero no se pude ver. Fuente: elpaís

Cualquiera podría decir que de una mala novela necesariamente saldrá una mala película. Lo contrario es un milagro. Esa podría ser razón suficiente para dejar de filmar la última novela de García Márquez, Memoria de mis putas tristes. Pero no lo es. La razón por la que no se filmará es porque una novela pedófila es aceptable, al parecer, pero jamás una película pedófila. ¿Y un cuadro pedófilo de, digamos, Balthus? ¿Por qué? Vaya ud. a saber. Al final, los únicos coherentes parecen ser los iraníes. Así de mal estamos.

Puebla ya estaba lista, sería el escenario de la versión cinematográfica de Memoria de mis putas tristes, la última novela de Gabriel García Márquez. Pero las locaciones quedaron vacías. Ayer, el proyecto se paró, habiendo quedado sin el 20 por ciento de su financiación -a cargo del gobierno provincial de Puebla- luego de que la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe presentara una denuncia ante la Procuraduría General de la República de México contra el filme y sus responsables, por considerar que se trata de una "apología de la trata de niñas" (...) Teresa Ulloa, directora regional de la Coalición contra el Trafico, denunció que filmar una película que promueva la pederastía representa un riesgo, "principalmente en un país donde este delito crece con la tolerancia y complicidad de las autoridades". Alzó la voz también, contra el rodaje de la historia de García Márquez, la periodista Lydia Cacho, quién en su columna aparecida el lunes en el diario el Universal, cuestiona la decisión del autor de llevar a la pantalla esta historia, "en el momento en el que el mundo está luchando contra ola creciente explotación sexual comercial de niñas y adolescentes". La periodista -que advierte además que si el libro tuvo un alcance limitado, el filme terminará en televisión y será de alcance masivo- encendió la alarma sobre las personas que están detrás de la realización de esta versión cinematográfica, lo que parece ser el detonante más profundo de la polémica. (...) con la polémica en crecimiento, el gobierno de Puebla anunció ayer, que "el financiamiento sería cancelado, para cerrar el paso a cualquier controversia que lo involucre directa o indirectamente sobre el tema de la pederastía"."Están censurando una obra fílmica sin conocer ni el guión ni la versión del director", protestó el codirector Ricardo del Río. Y agregó: "Nos han dado un golpe mortal porque no podemos aventurarnos a filmar sin todos los recursos. Será difícil que esto salga adelante porque ya se politizó". Del Río afirmó además que García Márquez "está enterado y no concibe cómo una obra cultural se ha politizado". Por su parte, Ulloa, quien lleva adelante la denuncia, concluyó: "No queremos meter a la cárcel a García Márquez, lo que quisiéramos es que no se filme la cinta".

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12:05 p.m.

Así es: Lydia Cacho denunció al gobernador del Estado de Puebla (desde entonces lo conocemos como el “gober precioso”), y la lucha en contra de la pederastia ha sido la bandera de la periodista. El gran problema es que Lydia Cacho es incapaz de distinguir realidad de ficción, y con el poder de llegar a miles de personas mediante su columna en El universal de México, ha alebrestado a cientos que, como ella, no conocen la obra Gabo, haciendo juicios tan simplistas y absurdos como que Memoria de mis putas tristes promueve la trata de menores. Y quizás no sea la mejor novela del gran García Márquez, no al menos a mi juicio, pero no se puede condenar a todo el bloque de sus libros por uno solo, o apuntar a que el escritor tiene vínculos con las mismas redes de pederastas que el gobernador del estado mexicano de Puebla. Es una estupidez tan grande como decir que Freddy Mercury era mal músico solo porque era gay. Por desgracia, en el perfil de buena parte de los periodistas en México, la lectura de los grandes libros de nuestro tiempo no figura, y un deporte nacional es tirarle al grande, tratar de tumbarlo para hacerse de un nombre. Ahora, Lydia Cacho pretende censurar una película creyendo que con esto detendrá a los pederastas mexicano, sin entender que al arte no tiene nada que ver. La señora sólo ha hecho una incisión en la, de por sí, ya muy dividida sociedad mexicana, logrando hacer lucir la ignorancia de aquellos que atacaron, sin saber que Gabo es colombiano (muchos de los que opinaron en su foro creían que era mexicano). Por desgracia, no es el primer caso de este tipo: en los primeros años del mandato de Vicente Fox, su entonces secretario del trabajo (otro retrógrada de primera línea y católico recalcitrante) se atrevió a querer censurar Aura, de Carlos Fuentes y, me parece, los Doce cuentos peregrinos, sí, también de García Márquez.    



3:39 p.m.

Dios mío, el politicorrectismo ataca de nuevo. Con sus temas que sí y temas que no. ¿Qué dirían entonces de la película "Déjame entrar", una hermosa (y ambigua) historia de amor entre un niño marginal y una niña vampira, que además incluye algun desnudo? No la verán en carteleras, pero si la pueden conseguir en DVD, no se la pierdan.    



4:19 p.m.

Es una verdadera pena que hablé usted de lo no que conoce, señor Thays. Si la película no va a filmarse es porque el gobernador del estado de Puebla es sospechoso, junto con gente de la peor calaña, de pederastia (buena parte de la clase política nacional está implicada en estos y otros actos de latrocinio y corrupción); así que si han decidido echar el proyecto abajo es porque no han querido remover las aguas de un tema tan escabroso como miserable. Sería bueno que se documentara ligeramente antes de perorar sobre hechos de los que, evidentemente, no está enterado. (Disculpe que no firme mi comentario pero es para salvaguardar mi integridad personal de los esbirros del gobernador).    



1:17 a.m.

Por suerte, siempre nos quedará Coetzee para ofrecer un sentido de la novela de García Márquez que vaya más allá de los oportunismos de moda. Vale la pena leer lo que escribió en Mecanismos internos.    



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