MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

El papel aguantara (dicen)

papel higiénico.

El Kindle llega a España. Y eso hace temblar a la industria editorial. Sin embargo, todavía es muy pronto para decretar la muerte del papel. O eso dicen. Tampoco parecía posible dejar de vender cassettes antes de que aparecieran los mp3, ¿verdad? De hecho, por mi casa todavía venden un TDK, lleno de polvo y decolorido, de 90 minutos. Esto dice El País:

La implantación del libro electrónico no tiene marcha atrás, aunque los nuevos formatos convivirán durante mucho tiempo con las ediciones en papel, según la opinión de varios expertos que han participado en la Feria Líber 2009. El director general de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), Antonio María Ávila, ha asegurado a que el libro electrónico es una "gran oportunidad de negocio", pero "de ninguna manera" supondrá la "muerte de papel". De hecho Ávila ha apuntado que desde hace 15 años, el 10,5% de la facturación de la industria del libro se hace en un soporte distinto al papel, porcentaje que alcanza el 70% en el sector de las editoriales jurídicas. "Los dos formatos van a convivir durante muchísimo tiempo", ha puntualizado. Según Ávila, las ediciones digitales se van a imponer en los ámbitos académico y científico-técnico, porque permiten búsquedas concretas y se pueden actualizar de forma inmediata, mientras que en "lecturas más relajadas", como la narrativa o el ensayo, pervivirá el papel. Ignacio Latasa, director de Leer-e, empresa especializada en la comercalización de e-books y digitalización de contenidos, ha señalado que "por primera vez hay un gran movimiento en el mundo editorial", pero también "mucha inquietud porque nadie sabe qué va a pasar". "Las grandes cadenas de librerías están trabajando en cómo adaptarse al libro digital, pero en general hay mucho miedo en el sector, especialmente entre los pequeños libreros", ha matizado Latasa.

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11:51 a.m.

La comparación con el cassette, a pesar de ser muy bien intencionada, no ayuda mucho al respecto. Es que no hay que temer, porque yo no saldría a la calle con el dichoso kindle ese, será para que me paren de cabeza ¿Quién te va a robar un libro? Además, estimado señor Thays, usted debe saber muy bien que un libro es mas que letra. Es una portada, una textura, un olor. Nada que temer, que si la tele no se tumbó a la radió menos el kindle al libro (lo del mp3 se dio por un tema de practicismo, pero en el caso del cassette ya sabemos que es más que práctica. El libro no tiene nada que temer, simple sentido común y mas paranoia que otra cosa.

Un abrazo    



2:53 p.m.

El cassette sigue siendo necesario pero para grabar entrevistas, ya no música. No he colocado un solo cassette de música en mi equipo desde hace dos años. Pero ocasionalmente voy a las ferias del libro con mi grabadora en mano.
Al libro no lo mata nadie porque para un escritor es un símbolo a diferencia de un comerciante. Todo aquel que escribe quiere ver impreso lo que hace, no en un aparato.    



3:48 p.m.

Yo no creo en eso del olor, la textura etc. simplemente que el libro es practico, y mucho mas practico que un kindle. hasta para el hecho de pasar las paginas etc.

lo del cassete no vale, el CD o MP· es mas practico por eso desaparecio. La computadora etc. han hecho que desaparezca la tele o la radio??? no , cierto??

elija mejor sus analogías señor Thays no quede como uno de esos snobistas tecnológicos que miran un celular como si estuvieran viendo un cuadro de Dalí. Mayor comporstura amigo mio.    



3:13 p.m.

El éxito del mp3 se debe a que la gran mayoría de lo que circula es de origen ilegal. Si se pudiera revisar el contenido de cada reproductor en funcionamiento, comprobaríamos que esos archivos lejos de ser comprados en iTunes o en Amazon, fueron bajados en redes peer to peer como bittorrent o emule. Eso es lo que mató a la industria del disco.
Yo leo frecuentemente e-books en mi blackberry con el programa Mobipocket. Es práctico, sobre todo si nos urge conseguir un texto determinado, pero no es lo mismo. Quienes vaticinan el fin del libro impreso olvidan una variable importantísima: el placer. Para los buenos lectores hay pocos panoramos mejores que una tarde ojeando libros en una librería. Cuando entramos en una librería en Buenos Aires, Nueva York o Londres, creemos que estamos alucinando. Como dice Fresán: "dan ganas de arrodillarse y agradecer". Nada de eso tiene que ver con el e-book. Y si desaparecen las librerías, la cultura occidental habrá perdido mucho: uno de sus ritos más civilizados.    



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