MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

La literatura como bluff

Ilustración. Fernando Gutiérrez. Fuente: elcultural

"Bluff" es el término que el narrador francés Julien Gracq (El mar de las sirtes), en la revista Empedoclé que dirigía Albert Camus, usó en 1950 para calificar la literatura. "Sólo una parte ínfima del público que habla hoy en día de literatura la conoce de verdad" dijo entonces. La editorial española Nortesur ha publicado el texto muy citado en el 2007, cuando murió el patriarca Gracq, pero aún inédito en su totalidad en castellano. Ahora que la publicidad de los libros incluye cifras de venta, las palabras de Gracq no suenan solo acertadas sino incluso proféticas. La revista "El Cultural" ofece algunos fragmentos:

Diríase que la producción literaria contemporánea presiente que tiene por delante, en algún lugar, una cita desagradable; por lo demás, se consuela por adelantado y le pone al tiempo incierto buena cara: está metida hasta el cuello en la actualidad, nos dice, la escriben para su tiempo. En cualquier caso, hay algo que, desde la Liberación, está más claro a cada año que pasa, y es que, pese a lo que afirman las escuelas y el tono cada vez más categórico de los juicios críticos, nadie, ni los escritores ni el público, sabe ya muy bien a qué carta quedarse. Una sensación de desvalimiento, de incertidumbre, de distancia entre ellos y el público va despuntando en muchos escritores, y algo así como la desagradable impresión de caminar por un tablón podrido (¿cuántos, de entre los más conocidos, considerarían hoy en día, sin que cierta angustia les oprimiera el corazón, la posibilidad de ese experimento que les proponía tiempo ha Paul Morand, la de convocar un buen día a sus fieles lectores a las ocho de la mañana en la plaza de la Concorde?). De una semana a otra, las brújulas de los críticos apuntan por turnos hacia todos los horizontes de la rosa de los vientos, vientos que dan ganas de calificar, como poco, de variables flojos. Estamos en una época que, pese la evidente plétora de talentos críticos (quizá sea ésta su marca más característica), parece más incapaz que cualquier otra para empezar a seleccionar por sí misma su propia aportación. No sabemos si hay una crisis de la literatura, pero salta a la vista que existe una crisis del criterio literario. [...]

Existe una carta forzada que resulta lucrativa, y una nada sonora que tiene mucho poder en el mundo de las letras, incluso sobre las mentes más claras: no hay nadie que consiga impedir del todo que se opere en la suya, aunque no sea más que en una proporción modesta, el paso hegeliano de la cantidad a la cualidad en provecho de un nombre que repiten miles de voces. La mirada que se posa en el rostro de un personaje famoso lo ve, incluso a su pesar, como cubierto del sutil barniz que toma del calor de miles de ojos que se abrasaron en él. Tengamos el valor de admitir que lo que hace que una obra "cuente", como suele decirse, para nosotros es a veces "es también" la cantidad de votos que suma y que auguramos con excesiva docilidad basándonos en la intensidad de una campaña electoral que nunca cesa [...]

El suplemento también ha invitado al editor Manolo Borrás, al crítico Ignacio Echevarría y al escritor Andrés Neuman ha dar su opinión.

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1:57 a.m.

... a dar su opinión (es preposición, no verbo)    



2:57 p.m.

la traducción del título incide en la literatura como bluf o bluff que Graqc no utiliza. No digo que no sea atinado pero es una lástima que no se pueda conservar el contenido de "à l´estomac", una literatura que "se nos hace tragar" por los medios y es intragable. Inflada, hinchada por la desfachatez, estomagante.    



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