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Cómo se escribió El exorcista

Fuente: hellenika

Todos recordamos El exorcista no por la novela de William Blatty sino por el vómito verde o la cabeza giradora de Linda Blair. Sin embargo, la historia que cuenta la película fue al principio una noticia en The Washington Post convertida en novela por el olfato de Blatty. Hoy se cumplen 60 años del extraño caso real que originó el libro. Cuenta "El País":

Un diario tan prestigioso como The Washington Post publicó el 20 de agosto de 1949 que "en lo que es, tal vez, una de las experiencias más destacables de su género en la reciente historia religiosa, un niño de 14 años [de los suburbios de Washington] fue liberado por un cura católico de la posesión por el demonio, según informaron fuentes católicas". El que sería autor de la novela y el guión del filme, William Blatty, estudiante en la Universidad de Georgetown, leyó el artículo. Corría por el campus de esa institución jesuita el rumor de que dicho "cura católico" era el padre William Bowdern. Blatty le escribió, pidiéndole ayuda. Se encontró con una negativa y una pista. "Nosotros (otro cura y yo) mantuvimos un recuento al minuto, cada día, sobre los sucesos acaecidos el día y la noche anteriores", le dijo en una carta. Había, pues, un diario, escrito a mano, donde se narraba el exorcismo. Se cree que Blatty leyó partes de él. Pero fue Thomas Allen, historiador y escritor, el primero en lograr una copia, que reproduciría en la más reciente reedición de su libro Possessed, editado por iUniverse. "Me pasé meses llamando a diversos padres jesuitas, preguntándoles si conocían al padre Walter Halloran, del que se decía que había presenciado el exorcismo y que lo había mencionado en una entrevista a un diario local de Nebraska. Finalmente le encontré", explica Allen. "Curiosamente, era la noche de Todos los Santos". Halloran, fallecido en 2005, reveló a Allen que existía aquel diario, escrito por un tercer cura, el padre Raymond Bishop. "Halloran era un rebelde. Decía que al padre Bowdern, el que realizó el ritual, le hubiera gustado que la gente supiera de aquel exorcismo. Así que me mandó una copia del diario", explica. Así vio la luz la historia de Robbie, inexplicable para la ciencia y escondida por la Iglesia. El niño, que ahora vive en el anonimato, nació en 1935. Su calvario, según el relato de los jesuitas, comenzó el 15 de enero de 1949, cuando se comenzó a oír en su casa un arañazo persistente bajo el suelo, seguido por un extraño chirrido que parecía provenir del interior de su cama. Aunque la familia era protestante, el caso llegó a las manos del padre católico Albert Hughes, párroco de la iglesia de Saint James, que vio cómo se multiplicaban acontecimientos extraños. "Cura de Cristo, sabes que soy el Demonio. ¿Por qué me molestas?", le dijo el niño en un perfecto latín, según recoge el diario de los jesuitas. Hughes lo ingresó en el hospital de Georgetown y trató de exorcizarlo, con la autorización expresa del arzobispo de Washington. Entonces ocurrió el suceso que inspiró la novela de Blatty. En pleno ritual, el adolescente se liberó de las ataduras de su cama y atacó al reverendo con un muelle, provocándole una profunda herida en el brazo y el hombro, que requirió un centenar de puntos. Herido de gravedad, el padre abandonó el exorcismo, después de sufrir un ataque de nervios. (...) El arzobispo de San Luis autorizó el exorcismo y el padre Bowden lo inició, descubriendo muy pronto a quién se enfrentaba. "La imagen del diablo y la palabra INFIERNO aparecieron [en el cuerpo del niño] en cuanto repetimos el Praecipicio, pidiéndole al espíritu maligno que se identificara", dice el padre Bishop en su diario. "El diablo apareció en rojo. Sus brazos se erguían sobre su cabeza y parecían estar palmeados, dándole la horrible apariencia de un murciélago", prosigue. Bowden practicó las últimas fases del exorcismo en la planta psiquiatra del hospital de los Alexianos. El lunes de Pascua hubo una conversación en la que el niño decía hacer de portavoz del diablo. "Yo siempre estoy dentro de él", dijo, cuando le intentaron dar la comunión. Horas después, el niño, en pleno ataque, dijo tener la visión del arcángel san Miguel venciendo al diablo. Con una voz impostada, dijo: "Te obligo a ti, Satán, y a otros espíritus diabólicos a que abandonéis este cuerpo en el nombre de Dios, ahora". El drama, según las notas del jesuita, acabó en aquel momento. A pesar de las razonables dudas sobre la veracidad de los hechos descritos en ese diario, el padre Bowdern siempre los dio por ciertos. Así lo creyó hasta su muerte en 1993. "Fue real", le dijo a Blatty en una carta. Al fin y al cabo, él era un cura católico y Roma reconoce las posesiones como reales. El texto original del Ritual romano, utilizado para el menester de los exorcismos, fue redactado en 1614 a instancias del papa Pablo V y modificado por última vez hace 10 años, bajo la tutela del cardenal Jorge Arturo Medina Estévez (...) Al pequeño Robbie, en 1949, se le practicaron todo tipo de pruebas médicas en el hospital de Georgetown. Los médicos temieron que sufriera un trastorno psiquiátrico. Los psiquiatras no encontraron un diagnóstico válido. Fueron su familia y los jesuitas los que creyeron que estaba poseído. Sus síntomas coinciden, es cierto, con los descritos por Medina Estévez. El resto quedará para siempre en el sombrío terreno del debate entre ciencia y religión.

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10:48 a.m.

Lo que tiene de bueno el libro sobre la película es que en el libro no se sabe a ciencia cierta si es posesión o enfermedad mental.    



8:35 a.m.

El exorcismo fue parcialmente realizado en Mount Rainier, Maryland[1] y Bel-Nor, Missouri.[2] Varios periódicos locales informaron del sermón que un sacerdote dio a un grupo de aficionados en parapsicología, y en el que éste afirmaba haber realizado un exorcismo sobre un joven de 13 años llamado Robbis, tras un largo proceso que llevó más de seis semanas antes de de terminar el 19 de abril de 1949.    



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