MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Traductores españoles

José Luis López Muñoz, María Teresa Gallego y Miguel Sáenz. Foto: Cristóbal Manuel. Fuente: elpaís

Los traductores son la última rueda del coche en un libro. Eso es un hecho. Ganan poco, nunca se les reconoce cuando lo hacen bien y cuando lo hacen mal son objeto de burla. El diario "El País" reunió a tres de los sacrificados: María Teresa Gallego Urrutia, José Luis López Muñoz y Miguel Sáenz. Confieso que si no fuera porque llenan sus traducciones de españolismos insufribles les tendría más aprecio. Deberían prohibir, por ejemplo, la palabra "guay" en los libros traducidos. En fin, el diario les hizo un par de preguntas. La primera de ellas - ¿Se puede vivir de la traducción literaria?- originó esta metralla de desasosegadas respuestas:

Miguel Sáenz. El 90% de los traductores tiene otro oficio, algo que les obliga a una doble jornada. La traducción literaria no es rentable. Lo bueno es que puedes elegir lo que traduces.
José Luis López Muñoz. Un traductor es como un actor. Cuando tiene prestigio puede rechazar los papeles que no le gustan, pero eso no le garantiza interpretar lo que quiera porque igual nadie se lo ofrece.
M. S. Descubrir algo nuevo es una de las ventajas de este trabajo. Cuando me llegó el manuscrito de Hijos de la medianoche, Salman Rushdie no era nadie. Un caso distinto es La historia interminable. No es una obra maestra, pero tenía cuatro hijos pequeños y me apetecía. Y es el único libro que me ha dado dinero. Salvo excepciones, los editores sienten un desprecio escandaloso por el traductor.
María Teresa Gallego. Hay estudios que demuestran que es ínfimo el coste de una traducción bien pagada en el precio general de un libro. O sea, no pagan mal para ahorrar, sino porque nos desprecian.
M. S. A la mayoría les tiene sin cuidado la traducción. Lo que quieren es que les salga barata. Y las tarifas están bajando.
J. L. L. M. La actitud cambiará cuando los lectores protesten por la calidad de las traducciones. Aquí todo el mundo se queja pero nadie protesta.

P. Pero ustedes están ya consagrados...
M. T. G. Después de 40 años de oficio, soy una privilegiada: me dan buenos libros, no me tocan una coma, me respetan el contrato... Lo que quiero es que ésa sea la pauta para todos los traductores.

P. Pese a las condiciones, el nivel de la traducción en España es alto.
J. L. L. M. Uno traduce porque quiere comunicar algo que ha leído y que le ha gustado mucho.
M. S. Ahí tengo unas actas de la Comisión de Derecho Internacional, que es más fácil de traducir que una novela. Por cada página me pagan seis veces más. Si en un mes puedo ganar lo que en un año... Cuando te viene un encargo así y lo rechazas para traducir a Günter Grass es que estás loco.

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2:17 p. m.

Totalmente de acuerdo, ese montón de españolismos (en el fondo tan mojigatos que uno piensa que nunca van a superar a Franco) me ha arruinado muchas lecturas y ojo, hay traducciones del ¡¡catalán!! que provocan quemar al traductor y a la editorial entera.    



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