MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Ma Jian en español

Ma Jian. Fuente: revista ñ

Voy a confesarlo: no me compré el libro. Lo llevé hasta la caja registradora, pero al final tuve que dejarlo por una pésima combinación de euros y espacio en la maleta. Y luego me quedé pensando por qué no me lo compré. Arrepentimiento. Culpa. Odié los otros libros, los que sí me compré. "Si hubiera tenido 100 páginas menos" me dije y me pesqué pensando en que los libros debían ser delgados y no gruesos, idea cada vez más latente en mí (curiosamente, Rodrio Fresán me preguntó en Barcelona cuántas páginas tenía mi novela y lo sentí aliviado cuando le dije que 212. Es un tema generacional. Yo antes, en la premiación, le pregunté a Herralde cuántas páginas tenía la novela de Sada y me dijo "solo 400" y yo sudé frío) pero muy políticamente incorrecta, al menos para el canon literario peruano-la violencia del tiempo-novela total. Bueno, la cosa es que no me compré la novela de Ma Jian Beijing coma (Mondadori) simple y llanamente porque tiene más de 600 páginas y no me cerraba la maleta. Y me arrepiento. Ya lo dije. Ahora, la entrevista en la revista Ñ donde le preguntan ¿qué significó para él Tiananmen? (su novela trata sobre un estudiante que vive en coma luego de participar en la toma de Tiananmen)

Lo vivo con una inmensa nostalgia. Ha sido borrado de la historia: no aparece en los programas escolares ni en los medios de comunicación. He escrito esta novela para que Tiananmen siga vivo. Fue un movimiento circunstancial, no planeado, organizado por estudiantes, algunos de los cuales tenían ambiciones no del todo justificables, pero que consiguió contagiar de ilusión a todo el país. La gente venía a la plaza, alegre, en masa, desde todo el país, subida al techo de los vagones de los trenes. Se perdió una ocasión porque aquello, del modo en que se manifestó, sólo podía ser aplastado por el ejército. La ilusión fue también aplastada por aquellos tanques: la China actual es un país muerto, de zombies. Atraemos a mucha gente, sí, pero no acuden a luchar por la libertad, sino atraidos por lo barato y por el ansia de hacer dinero. Nadie habla hoy de la libertad en China, nadie la defiende. (...) Quizá Tiananmen no acabó con el régimen comunista, pero sí con el comunismo. Hoy, en China, ya nadie cree en el comunismo, ni el propio partido comunista lo defiende. Lo que hay es un comunismo salvaje, sin base ética, que tritura el espíritu de cada persona, convirtiéndolos en comatosos. Incluso mi propia familia cree que estoy medio loco. Les enseñan que no hay que mirar al pasado, aunque sea inmediato, pero no hay vida plena sin memoria.

Tambien habla sobre el exilio:

Los escritores que permanecen en el sistema chino sufren una gran censura y con el tiempo llegan a autocensurarse. Carecen de fondo literario y de pensamiento propio, de conciencia autónoma, como antes sucedía en la Europa del este. Sí están escribiendo buenos cuentos, de todos modos, pero no novelas.

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2:40 p.m.

Sabe, no entendí muy bien lo de la diferencia entre cuento y novela, supongo porque pienso que ambas son perfectamente válidas para desarrollar una idea. Lo demás me pareció emocionante, lástima por China.    



10:05 a.m.

Muy entretenido tu blog, lo descubrí hace unos días, ¡qué manera de escribir!    



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