MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Fin y comienzo del amor

Ted Hugues y Sylvia Plath. Fuente: radar

"Aunque tenga que morir lo que yo amo, quiero mirar lo que renace" Ese verso de Wáshington Delgado me ha acompañado durante muchos años de mi vida, hasta convertirlo en emblema. Recuerdo que tuve la oportunidad de que el recordado Wáshington Delgado leyera el soneto en que aparece ese verso en mi programa "Vano Oficio" Para mí fue un momento mágico. Es muy difícil decir algo sobre el amor sin que suene trillado o excesavemente sofisticado, y al mismo tiempo que sea simple, preciso, como ese verso que recuerdo siempre. Hace unos días comenté la película Sylvie basada en la historia de amor de Sylvie Plath con Ted Hughes. Y también comenté la venta de los manuscritos de Ted, en donde se encontraban cartas de amor como ésta, que le dirige a su suegra Aurelia al mes del suicidio de Sylvia, que se han publicado en el libro The Letters of Ted Hughes y ahora adelanta el suplemento "Radar":

Sólo en el último mes nos hicimos repentinamente amigos, más cercanos de lo que habíamos sido por dos años más o menos. Todo parecía prosperar para ella, y empezamos a tener momentos felices juntos. Entonces de repente su libro sobre su primera crisis emocional salió, cincuenta otros detalles infernales se pusieron en su contra, se sobreagitó, me rogó dejar el país porque no podía soportar vivir en la misma ciudad, mi presencia debilitaba su independencia, y así, después sedantes muy fuertes, y después esto. Si yo no hubiera estado tan ciegamente envuelto en la lucha con ella, ¡qué fácil me hubiese resultado ver todo esto! Y yo había llegado al punto de decidir que podía reparar nuestro matrimonio. Ella había estado de acuerdo en detener el divorcio. Ese fin de semana había cancelado todos mis compromisos para los siguientes quince días. Le iba a pedir que viniera el lunes, para irnos de vacaciones a la costa, a un lugar donde no habíamos estado antes. Piense en cómo debió ser para mí también. Estábamos muy ciegos, los dos estábamos desesperados, éramos estúpidos y orgullosos, y el orgullo nos hizo oblicuos, a ella especialmente. Sabía que Sylvia estaba hecha de un material tal que necesitaba darles un castigo terrible a las personas que más amaba, pero todo el mundo es un poco así, y sólo hacía falta inteligencia de mi parte para lidiar con eso. Pero las dificultades causadas por eso, el hecho de que en la superficie la situación no era más difícil que la normal para parejas separadas –era mejor que la mayoría por el hecho de que ella tenía dinero, fama, planes de prosperar y muchos amigos–, todas estas cosas retrasaron los movimientos de nuestra reconciliación.

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5:58 p.m.

Qué sabio me parece ese "Sabía que Sylvia estaba hecha de un material tal que necesitaba darles un castigo terrible a las personas que más amaba".....
R. B.    



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