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Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Beckett en NY

Samuel Beckett. Fuente: afp/ the guardian

En una nota en el ABC me entero de la resurrección de Samuel Beckett en Nueva York, a través de la puesta en escena de la compleja Final de Partida, protagonizada por John Turturro. Todos se han quedado impresionados del éxito. ¿Significará eso el renacimiento de Beckett tambié en castellano? Hace unas décadas, cuando ingresé a la universidad, se lo mencionaba con veneración, pero hace un tiempo que no se le cita para nada y sus libros sólo se encuentran en ediciones ochentaras. Y es injusto para un autor complejo pero notable.
Las obras de Samuel Beckett han tenido un marcado protagonismo en la última temporada teatral de Nueva York, pero ningún montaje ha suscitado tanta expectación como el «Final de partida» protagonizado por John Turturro en la mítica Brooklyn Academy of Music (BAM). No es infrecuente que actores consagrados por el cine se pasen al teatro buscando respetabilidad, a la vez que el teatro busca aprovecharse de su tirón para ganar público. Es una simbiosis habitual. Pero en este caso puede tener algo de broma del director, el rumano Andrei Belgrader, que lleva diez años enlazando éxitos con una marcada querencia por el humor del absurdo. Según como se mire, «Final de partida» es una de las obras más densas de Beckett. Y según como se monte, puede ser de las más divertidas. Centrada en un personaje ciego y en silla de ruedas, Hamm, alrededor del cual pulula su reluctante y a la vez solícito sirviente Clov, y con sus propios progenitores metidos en cubos de basura, es un texto tan fatalista y terrorífico como cómico. Esto se aprecia sobre todo viendo la obra en inglés y con un público americano. Es normal para los espectadores europeos que van al teatro en Estados Unidos sorprenderse con las imprevisibles explosiones de risa ajena. ¿Dónde está el chiste?, se pregunta uno. Se diría que se ríen más cuanta menos gracia tiene. (...) El resultado es una química ambiciosa que funciona, aunque quizás pilla un poco por sorpresa. Turturro se ha llevado incluso alguna mala crítica —aunque ha sido inequívocamente bendecido por el B.O.E de las artes neoyorquinas, The New York Times—, por no eclipsar a todos sus compañeros, cuando se da la circunstancia de que el protagonista nominal de la obra no es ni siquiera su personaje, Hamm, sino el que interpreta Casella, Clov. Aunque Turturro es un actor mucho más conocido por sus éxitos en el cine, tiene bastante experiencia en las tablas. Eso trasluce en su buena voluntad de equipo, en una vocación orgánica para fundirse con el conjunto, una joint venture de talentos superlativos. Y que se lo pasan muy bien juntos al borde del abismo, no hay más que verlos.

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3:48 a.m.

Si quieres encontrar a Beckett en la actualidad, basta con leer a Coetzee.    



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