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Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Henri Duvernois

Henry Duvernois en 1852. Fuente: museimen

En Radar Libros aparece este fin de semana una nota que no debe perderse: el rescate de Henri Duvernois y El hombre que se reencontró, una novela francesa de ciencia ficción alabada por el Borges reseñista de "El Hogar" y recuperada en Argentina en su primera traducción al idioma, realizada por Cántaro.

Dice la reseña: " Así comienza esta historia. El 2 de abril de 1936, Borges publicaba en la revista El Hogar, de la que era uno de sus más asiduos colaboradores, una escueta y elocuente reseña sobre un libro francés publicado un año antes. El título del relato era El hombre que se reencontró, y el autor era un novelista y dramaturgo francés que moriría un año después, y que se hacía llamar Henri Duvernois. La crítica de Borges era elogiosa y sentenciaba que el libro era “acaso no inferior a los más intensos de Wells”. Muchos años después, en estos días en que el mundo editorial es algo parecido a un torrente imparable, un editor se topó con la reseña de Borges y tuvo la feliz idea de rescatar la novela del olvido. Hoy está en nuestras librerías, en la primera edición castellana de El hombre que se reencontró.

Empecemos por los géneros, que a veces ayudan, pero que en este caso no hacen más que producir una grata desorientación. Hay quienes quisieron leer este relato como un libro de ciencia ficción, o como un relato paradigmático de lo fantástico. Sucede que, si bien los indicios para leer la novela como un relato fantástico son prístinos y difíciles de obviar, en el libro hay algo más. En el posfacio que acompaña a la edición, Ezequiel De Rosso la ubica “a mitad de camino entre la ciencia ficción y el melodrama familiar”. De eso parece, en efecto, tratarse. La historia es compleja, pero puede resumirse con una fórmula sencilla: el personaje central, un cincuentón acaudalado y resignado, viaja a un planeta en otra galaxia. Tras tres años de viaje, aterriza en aquel planeta para darse cuenta con estupor y euforia de que es una versión exacta del planeta Tierra, pero cuarenta años antes. La vértebra central de la historia está puesta de este modo en la relación –apasionada, conflictiva– que el personaje establece con su propia familia y con él mismo cuando era un adolescente. En este plano, El hombre que se reencontró es un “melodrama familiar”, compuesto con los artificios precisos que hacen del libro una historia verdaderamente emocionante. Pero también está la ciencia ficción. En este sentido, la lectura que acompaña al libro hace hincapié en la relación del relato literario con las teorías del tiempo que estaban en boga en la Europa de principios del siglo XX. Sin embargo, da la impresión de que, en última instancia, Duvernois no busca la precisión científica sino que más bien lo fantástico es una moneda que sirve para proyectarse hacia lo filosófico y lo existencial. En este sentido, El hombre que se reencontró es una novela de ideas, pero también de emociones, escrita con un prosa clásica y veloz (...) La idea de volver al pasado para enmendar ciertas historias familiares; la fatalidad de encontrarse con uno mismo y alterar significativamente el futuro; la ambición de hacerse rico apostando a deportes de los que ya sabemos los resultados. Es como si las ficciones de viajes en el tiempo se construyeran con un repertorio limitado, pero cuyas variaciones son, quizás, infinitas. En esta línea podemos leer El hombre que se reencontró, pero sin olvidar que no se trata exclusivamente de un libro de ciencia ficción sino que es una historia conmovedora sobre un hombre tratando de cambiarse a sí mismo.

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12:12 p.m.

En esta línea podemos leer El hombre que se reencontró, pero sin olvidar que no se trata exclusivamente de un libro de ciencia ficción sino que es una historia conmovedora sobre un hombre tratando de cambiarse a sí mismo.


Pobre redactor, cómo le cuesta aceptar que se ha topado con una buena historia de "mera ciencia ficción".

Daniel Salvo    



4:55 p.m.

Estimado señor:

Henri Duvernois nació en 1875. Me temo que la foto no corresponde a nuestro hombre.
Guillermo Belcore    



10:11 a.m.

Me pregunto si alguien sabe dónde puede conseguir un ejemplar de esta novela; hace meses que lo estoy buscando...    



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