MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Carver reaparecería (sin Lish)

Raymond Carver en 1984. Foto: Marion Ettlinger/Corbis Outline. Fuente: NYT

Una de las anécdotas más famosas de la literatura norteamericana es aquella que cuenta que Raymond Carver no era minimalista, que sus párrafos estaban llenos de sentimentalismos y refelexiones, pero que su editor Gordon Lish, también escritor, corrigió aquellos "excesos", contra la voluntad del autor incluso, y convirtió a Carver en el maestro del minimalismo. Luego hubo una disputa por saber si Carver le debía su fama a Lish que concluyó con un argumento genial: si Lish pudo hacer eso por Carver, ¿por qué no pudo hacerlo por sí mismo? Ahora, con afán de "reescirbir la historia" la viuda de Carver, Tess Gallagher, pretende publicar los cuentos antes de la tijera de Lish. ¿Valdrá la pena? ¿No es un riesgo demasiado grande publicar versiones que el autor deshechó en vida? Ya se anuncian líos judiciales de parte del editor de Carver que piensa que la edición de Tess sería ilegal. La noticia está muy bien detallada en The New York Times, que incluye el ejemplo de un cuento sin correcciones, y también aparece en The Guardian bajo el estupendo título "Less said the better"

Dice la nota en NYT: "Tess Gallagher, the widow of Raymond Carver, one of the most celebrated American short-story writers of the 20th century, is spearheading an effort to publish a volume of 17 original Carver stories whose highly edited versions were published in “What We Talk About When We Talk About Love,” his breakout 1981 book. Largely as a result of that collection, which became a literary sensation, Carver was credited with popularizing a minimalist style. But many of his fans have been aware of reports that Gordon Lish, Carver’s first editor at Alfred A. Knopf, had heavily edited, and in many cases radically cut, the stories before publication to hone the author’s voice. At the time, Carver begged Mr. Lish to stop production of the book. But Knopf went ahead and published it, to much critical acclaim. Ms. Gallagher, who is also a novelist and poet, wants to see the original stories published as a volume called “Beginners,” the title that Carver gave to the story that became the title story in “What We Talk About.” “I just think it’s so important for Ray’s book, which has been a kind of secret, to appear,” Ms. Gallagher said by telephone from her home in Port Angeles, Wash. But, she added, “I would never want to take ‘What We Talk About’ out of publication.” Those versions of the stories, she said, “are now part of the history.” Ms. Gallagher’s plan has created controversy. Carver’s later editor, Gary Fisketjon of Knopf, which holds the copyright to “What We Talk About,” is deeply opposed to the idea. “I would rather dig my friend Ray Carver out of the ground,” he said. “I don’t understand what Tess’s interest in doing this is except to rewrite history. I am appalled by it.”

También se lee: "Carver acknowledged in the letter that Mr. Lish had “made so many of the stories in this collection better, far better than they were before.” But because several people — including Ms. Gallagher and the writers Richard Ford, Tobias Wolff, Geoffrey Wolff and Donald Hall — had already seen some of the stories in their earlier versions, Carver wondered, “How can I explain to these fellows when I see them, as I will see them, what happened to the story in the meantime, after its book publication?” Carver, who had recently met Ms. Gallagher (he later divorced his first wife, Maryann Burk) and stopped drinking, wrote: “If the book were to be published as it is in its present edited form, I may never write another story, that’s how closely, God Forbid, some of those stories are to my sense of regaining my health and mental well-being.” He then detailed what he wanted restored. Mr. Lish disregarded Carver’s plea and published the edited stories. Writing in The Washington Post, Doris Betts praised Carver’s “verbal skill, the distilled pungency, the laser focus of his implacable vision.” Michael Wood, writing in The Times Book Review, said “his writing is full of edges and silences, haunted by things not said, not even to be guessed at.” Ms. Gallagher said the critics hadn’t read the real Carver. “Ray really resisted this whole thing of being dubbed a minimalist,” she said. She added that those who viewed Carver’s later stories as more expansive than his early work, simply never knew that he had always been expansive. Reached by telephone, Mr. Lish said he was “very skeptical about anyone having what you describe as the original manuscripts,” he said, adding “The Carver matter is a dead letter with me.”

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5:13 p.m.

Ivan yo he leido los 4 libros de relatos de Carver, mas de una vez cada uno.
Creo que todo esto son pavadas, si me permites la expresion, puede ser cierto que su editor haya tenido cierta influencia en la manera como quedaron los cuentos (no creo que demasiada al punto de cambiar el estilo, o de imponerle el minimalismo), segun dice este informe, pero entonces ¿Carver lo acepto cierto?, si lo acepto quiere decir que estuvo de acuerdo con la edicion final.
pOR lo tanto creo que esas son las versiones definitivas que deberian permanecer.
Repito, puede que el editor haya tenido cierta influencia en la manera en como quedaron los cuentos finalmente, pero no creo que esta haya sido una influencia definitiva.
El credito de los cuentos es de CARVER.
Dejenlo descansar en paz, lo que pasa es que su esposa ya no sabe como hacer para sacar mas dinero, han sacado 2 libros de relatos ineditos, pulidos y arreglados por ella misma, y ahora esto...
esto me parece un negocio mas obvio que la vuelta de ese grupo sobre valuado SODA STEREO.

guido    



8:19 a.m.

"argumento genial"???? dime, ¿acaso no sabes que es distinto editar que escribir y que un gran editor puede ser perfectamente un escritor mediocre?    



10:25 a.m.

Alguna vez vi una parte (¡¡¡no quise terminarla!!!) de la película Short cuts de Robert Altman "basada" en los cuentos de Raymond Carver. La carnicería que hace Altman con los cuentos se debe, creo yo, a este sentimentalismo que imprimió el director en las caras de los personajes, en estas lágrimas o insultos que en nada venían al caso y que rompieron totalmente con esta emoción oculta e intensa que yace bajo las historias de Carver.
Como sea, lo q trato de decir es q no entiendo la necesidad de conocer esas otras versiones, sobre todo porque ya no quiero más carnicerías con mi adorado Carver. ¿Por qué el afán de destruir las cosas? Es como si se quisiera desacreditar al escritor, hasta creo q lo que algunos quieren demostrar es que Carver fue una simple creación de su editor y esta fuera su manera de comprobarlo. Además, según entiendo, la verdadera ocupación del editor consiste en trabajar junto con el autor para mejor su obra, un editor se supone que da consejos y es válido que Carver haya aceptado todo aquello que creía conveniente, es su obra a fin de cuentas. Coincido totalmente con Guido, a Tess Gallagher ya no se le ocurre cómo sacar más $$$.    



11:02 a.m.

Al Anónimo de las 8:19

Yo sí lo sé, el que no lo sabía era el mismo Gordon Lish que quiso hacer creer que él era el verdadero escritor y Carver sólo una marioneta.

Pero cuando publicó sus propios libros vimos qué pasaba en realidad...

Sí pues, hay escritores y también hay simples correctores de estilo (de los que abundan "anóninamente" en este blog)

IVAN    



12:39 p.m.

Me temo, amigos, que no es sólo un rumor: ya Alessandro Baricco viajó a EEUU y tuvo en sus manos los borradores de los cuentos tachados y corregidos por el editor. Y el mismo Baricco se sorprendió por la diferencia sustancial entre los originales y las versiones publicadas. Aunque para el italiano la esencia de los cuentos no se perdió jamás. Busquen ese artículo, por ahí anda circulando en la red.

Saludos, Iván, y felicitaciones por el blog.

-Oscar Hernández    



3:57 p.m.

la cosa no es endiosar a un escritor. pareciera que tenemos ganas de ser hinchas de alguien. lo ue debemos rescatar es el producto final que son los cuentos. loa haya hecho carver o lish o quien sea, debemos admirarnos de la literatura.

jairo Perez    



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