MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Cartoneros reunidos

Tipografía cartonera. Fuente: tipografía

Página12 ha reunido a editores cartoneros de diferentes países de América Latina para un especial dedicado a este trabajo artesanal. Se trata de Eloísa Cartonera (Argentina) Animita (Chile), Mandrágora (Bolivia), Sarita (Perú) y Yiyi Yambo (Paraguay), entre otras que se unieron en un pequeño centro cultural de Palermo en lo que la periodista llama un Mercosur de editores cartoneros. Aquí van las declaraciones de Jaime Vargas Luna, editor de la peruana Sarita Cartonera:
Sarita, la cartonera peruana, nació en los primeros meses de 2004 con cuatro títulos: Cara de ángel, de Oswaldo Reynoso; El arte nazi, de Santiago Roncagliolo, Fuga última, de Aldo Miyashiro, y Ayer, del chileno Juan Emar. “En ese momento había muy pocas editoriales independientes en Perú, entonces tuvimos mucho eco. Aunque los autores y la prensa nos trataban muy bien, las librerías no querían nuestros libros”, recuerda Jaime Vargas Luna (Junín, 1980), que estudió Literatura en la Universidad de San Marcos en Lima, dirige otra editorial llamada [sic] y preside la Alianza Peruana de Editores. El cambio de actitud fue durante la Feria del Libro de Lima en 2005 cuando Sarita, tan desprejuiciada, colorida y rotunda, lanzó Underwood portátil modelo 1915, de Bellatin. “Como la única edición del libro era la nuestra, la vendimos muy bien. Eso ocasionó que la cadena Crisol de librerías nos buscase para distribuir ese título en su cadena y, con ello, entramos a las demás y con todo el catálogo”, precisa el editor, catálogo que hasta la fecha está integrado por cuarenta títulos, que incluyen libros de Fernando Iwasaki, Pedro Lemebel, Daniel Alarcón, Rodrigo Hasbún y Luisa Valenzuela, entre otros. “Sarita Colonia es el nombre del mayor icono popular limeño, quizás incluso peruano –revela Vargas Luna–. Es una santa no oficial, no católica. La santa de los choferes de buses, de las prostitutas. Era el nombre perfecto para lo que queríamos.” Al principio, los fundadores de Sarita publicaban a escritores peruanos inéditos pero, con la irrupción de otras editoriales independientes, cambiaron de estrategia y decidieron publicar a escritores latinoamericanos cuyos libros no llegaban a Perú; o llegaban, pero a precios inaccesibles. Poco a poco, fueron sacando libros de Piglia, Haroldo de Campos, Margo Glantz o Diamela Eltit. Vargas Luna sostiene que todas las experiencias cartoneras comparten un horizonte semejante. “El trasfondo común tiene que ver con la necesidad de acercar la literatura a la calle y evidenciar la calle en la literatura; y también con cruzar fronteras y generar movimientos colectivos. Los catálogos de cada cartonera tienen sus propias búsquedas, pero hay un espíritu más o menos anarco, más o menos desacralizante, que nos abarca a todos.”

Me llamó mucho la atención en la nota la existencia de una ilustre precursora mexicana llamada Ediciones El Mendrugo.
Raúl Silva, de la Cartonera mexicana de Cuernavaca, recuerda al menos el antecedente más cercano de una editorial cartonera. A mediados de la década del ’70, la poeta argentina Elena Jordana creó Ediciones El Mendrugo, que publicó libros de Ernesto Sabato, Octavio Paz y Nicanor Parra, entre otros, en México, Nueva York y Argentina, en ediciones artesanales y tiradas limitadas, con tapas de cartón de embalar y atados con hilo sisal. Vuelta, de Paz, que se publicó en 1971, es un poema de 16 páginas, incluidas en ocho cartoncillos, amarrados con un lazo azul. Tiene un dibujo de Kasuya Sakai y se editaron 75 ejemplares firmados por el autor. Carta a un joven escritor, de Sabato, se publicó en 1974. En el site de la librería Ninon (www.librerianinon.com.ar) se vende un ejemplar a 148 dólares. En www.antiqbook.com otro ejemplar cuesta ¡¡¡377 dólares!!! En el diario La Opinión del 18 de junio de 1975, una nota editorial (“Insólita experiencia artesanal”) informa cómo Jordana, poeta argentina que vivió en Estados Unidos y México, fue gestora y creadora de esta aventura editorial. De regreso a la Argentina y con el apoyo de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) y la generosa actitud de Sabato, que cedió sus derechos de autor, se publicó y expuso Carta a un joven escritor en la Feria del Libro de 1974. Cada libro se hacía individualmente entre amigos, con jarras de vino y canciones. “Editar sigue siendo para Elena Jordana un ritual de alegría y bohemia”, se lee en el artículo.

No pueden perderse, además, las declaraciones de algunos de los autores editados por los cartoneros, como Edmundo Paz Soldán, Santiago Roncagliolo, Fernando Iwasaki, Alan Pauls y Raúl Zurita.

Etiquetas: , , , , ,

« Home | Next »
| Next »
| Next »
| Next »
| Next »
| Next »
| Next »
| Next »
| Next »
| Next »

12:28 p. m.

sarita colonia "no católica"? quién dice esa paparruchada? Todo el mundo sabe que el proceso de canoinización de la santa está en camino desde hace años, si fuera hinduista o protestante o musulmana ustedes creen que la Iglesia Católica la canonizaría? La ignorancia es atrevida, como dices bien tú, Iván.    



12:41 p. m.

Se refiere a que es una santa no aceptada por la iglesia católica, obviamente. Y eso es cierto.

saludos

IVAN    



» Publicar un comentario