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Temporada de premios en España

Fernando Iwasaki y temporada de premios en España. Fuente: cafebabel

La temporada de premios literarios en España, que empieza en octubre con el fogonazo del Premio Planeta, ha puesto en la palestra a nuestro compatriota Fernando Iwasaki quien publicó España, aparte de mí estos premios (Páginas de Espuma) ironizando la cantidad de premios literarios (3,500 según la cuenta de una página web dedicada al tema) que existen en España. Una nota en "El País" de hoy comenta el tema:

Según Chema Álvarez, responsable de la guía, Internet ha hecho que "la cifra de concursos que se convocan desde y por la Red" crezca "exponencialmente". Así, el portal de Internet premiosliterarios.com ofrece a sus suscriptores información sobre las bases de 3.500 certámenes (cerca de 10 por día, domingos incluidos). Este mes, y sólo en la modalidad de narrativa se cerrará el plazo de 45 certámenes: desde el de la Cofradía del Vino de Navarra hasta el Mazzantini de relatos taurinos de Llodio (Álava). A ese "hecho diferencial" de la literatura española le ha dedicado Fernando Iwasaki España, aparte de mí estos premios. La obra del escritor peruano afincado en Sevilla es un conjunto de relatos precedidos por las bases de un imaginario concurso literario local y seguido por la correspondiente acta del jurado. Para Iwasaki, los premios son una forma de publicidad para los convocantes, algo que se multiplicó con el Estado de las autonomías. "La cantidad de premios que hay en España es algo que sorprende a cualquier extranjero, sobre todo si viene del Perú, donde sólo hay tres", dice el escritor limeño. En su opinión, los galardones sirven para tres cosas: sostener una vocación, consagrar una trayectoria o "directamente, prejubilarte". Si el último fue el caso del propio Cela, el primero podría ser, como recuerda Iwasaki, el de Luis Sepúlveda antes de Un viejo que leía novelas de amor, Luis Leante antes de ganar el Alfaguara y, sobre todo, Roberto Bolaño. Antes de su consagración universal el autor chileno sobrevivió, en sus propias palabras, con lo que ganaba en los mil premios "de tercera división" desperdigados por la geografía de España, "premios búfalo que un piel roja tenía que salir a cazar, pues en ello le iba la vida". Lo dice en Monsieur Pain, una novela que pasó sin pena ni gloria cuando ganó, en 1993 y con el título de La senda de los elefantes, el premio Félix Urabayen del Ayuntamiento de Toledo. Cuando la rescató Anagrama seis años más tarde fue recibida como una obra maestra.

Por otra parte, en "Babelia" escogieron el libro de Fernando Iwasaki como "El libro de la semana" y le dedicaron una reseña muy elogiosa de Ana Rodríguez Fisher:

Apenas he parado de reírme a carcajada limpia -sólo lo justo para poder seguir leyendo- mientras tuve en mis manos España, aparta de mí estos premios, el libro de relatos donde el escritor peruano Fernando Iwasaki (Lima, 1961) nos ofrece siete visiones o interpretaciones de la historia de España. Pero que no nos despiste el título, porque si hay un sesgado homenaje al poemario de César Vallejo -España, aparta de mí este cáliz, 1937-, las narraciones de Iwasaki parten de una irreverencia absoluta y, de las dos Españas, se dirigen sólo a la que sabe reírse de sí misma. (...) Fernando Iwasaki se mueve con admirable desenvoltura y desparpajo por episodios de nuestro pasado épico -gestas jesuíticas o conmemoración de la Liberación del Alcázar de Toledo-, las plurales identidades de la piel de toro, las filias y las fobias de unos y otros, los ritos, las modas y... en fin, la general estulticia en la actual sociedad del espectáculo y la era de la globalización. Baste mencionar que los relatos a concurso deben tratar del turismo espeleológico o de la gloriosa historia del Sevilla Fútbol Club; exaltar los valores identitarios, los hechos diferenciales y la riqueza cultural de Euskadi; servir para motivar e incentivar la visibilidad de la mujer catalana en todos los ámbitos y estamentos de la sociedad; o promocionar el langostino de Sanlúcar. Huelga decir que la parodia pulveriza tan loables propósitos, gracias al soberbio lenguaje, que además del pastiche opera con tics, frases hechas, correcciones políticas o hablas y jergas de las varias identidades lingüísticas. Un consejo: no paguen más sesiones de risoterapia y lean España, aparta de mí estos premios.

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10:43 a.m.

Lo peor es que de los 3500, 3501 están conversados por debajo...    



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