MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Infierno grande, 20 años

Guillermo Martínez. Fuente: página12

Recuerdo que en 1993, luego del Encuentro de Escritores Jóvenes en Mollina (España), organizado por el CEULAJ, me quedé con una buenísima impresión sobre un libro de cuentos que leí de la improvisada biblioteca de los autores asistentes: Infierno grande, del argentino Guillermo Martínez. El libro se había publicado en 1989 y este año se cumplen 20 años de esa primera edición, coincidiendo además con la aparición de uno de sus cuentos traducidos en New Yorker. Planeta ha querido homenajear estos años del ahora célebre autor de Crímenes imperceptibles con una reedición especial. Por tal motivo, la semana pasada lo entrevistó Página12.

Empezó a escribir Infierno grande a los veinte años: todavía vivía en Bahía Blanca, la ciudad en la que nació, en 1962. “Dejé de escribirlo porque sentí que me sobrepasaba el tema respecto de mi capacidad de expresión –dice–. Lo completé cuando ya estaba viviendo acá; el contacto con otros escritores fue muy importante en cuanto a proponerme publicar. Era muy difícil en esa época: había muchos, incluso mayores que yo, que todavía no habían publicado. Ese momento divide aguas entre los que una vez publicado un primer libro no escriben más y los que verdaderamente siguen: ahí se ve quién va a dedicarle la vida a la literatura. Porque caen, por lo general, las expectativas que se acumulan: un primer libro cuesta años, muchas veces se pone ahí lo más íntimo, lo mejor que se tiene, la experiencia más crucial, ¿y cuál suele ser el destino, casi cantado? Promoción pobre, mesas de atrás en las librerías, salida rápida de las vidrieras. Hay que tener cierta distancia filosófica como para que esto no afecte tanto que impida escribir el segundo”. Tuvo suerte, dice, porque encontró rápido el tema del que sería su segundo libro a partir de un cuento que se le fue extendiendo y se convirtió en novela: Acerca de Roderer. Es, entre los suyos, el libro que prefiere. “Si conozco a otro escritor y tengo que darle algo mío como carta de presentación, le doy éste: por lo menos es breve –bromea–. Tiene un costado filosófico que traté de que estuviera en mis otros libros. Me representa bastante. Y le tengo cariño porque fue el paso importante para que me reconocieran dentro del mundo literario, me dio cierto nombre. Se reedita, hay chicos del secundario que todavía lo leen y me escriben. Es el libro que más quiero, aunque jamás lo volví a releer, por las dudas”. No relee sus novelas. Tampoco releyó Infierno grande ahora, para reeditarlo. “Porque un libro es como una máquina de pensamiento y lo que está escrito es una cantidad mínima, una especie de decantación última –explica–. Uno se queda con toda esa maquinaria de alusiones, razonamientos, citas; si al releerlo te olvidaste de todos esos engranajes, lo leés como lo hace un lector, que no puede reproducir íntegramente todas las posibilidades, porque quedaron sólo unas pocas, finalmente. Esa es una de las grandes diferencias entre lo que uno cree que son sus libros y lo que son en realidad para el lector. Uno advierte eso con las lecturas en otros países, donde no cuentan las referencias a las que alude el libro, reconocibles para lectores de tu mundo literario, este”. Pone como ejemplo lo que pasó con Acerca de Roderer: en Estados Unidos, dice, los críticos ni siquiera repararon en lo fáustico de la novela y la consideraron una historia de compañeros de secundario. “Sí la leyeron muy bien en Alemania –complementa–, porque justo ahí pega con toda la tradición de Goethe, de Thomas Mann.”

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4:34 p.m.

¿Y no podremos ver nunca en Lima "Crímenes de Oxford", versión fílmica española de la más famosa novela de Martínez, "Crímenes imperceptibles" aunque él prefiera "Acerca de Roderer"?    



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