MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Reseñas peruanas 1: Javier Ágreda

Carátula del libro en collage andino. Fuente: moleskine

Hace unos años, en el fenecido y nunca bien entendido blog Bata Jaonesa, expuse mis reparos a Javier Agreda como reseñista ante el incosistente comentario que hizo de La Hora Azul de Alonso Cueto. No encuentro el post que escribí entonces, lamentablemente. Ahora, me limitaré a resaltar los puntos principales de su reseña a Un lugar llamado Oreja de perro (Anagrama) y hacer luego un comentario general, sin desmerecer su lectura que respeto y agradezco. Dice Agreda en La República y lo reproduce en su blog:

El relato se inicia con esta llegada (el periodista debe cubrir una ceremonia en la que participará el presidente Alejandro Toledo) y acaba con el retorno del protagonista a Lima. Entre estos dos viajes suceden pocas cosas, pero la falta de acciones es compensada con la historias de diversos personajes, concebidos en base a estereotipos y referencias cinematográficas: Mónica, la esposa del periodista (“...idéntica a Mia Farrow”), el fotógrafo Scamarone (alcohólico, cínico...un Belmondo), la mística Jasmín (habla con los ángeles y lo adivina todo), el acomplejado Tomás (¿una caricatura de los rivales de Thays en la polémica entre escritores criollos y andinos?), etc. Como siempre en la obra de Thays, más importante que los sucesos es el “viaje interior” (título de su novela de 1999) del protagonista: los recuerdos de su relación con Mónica, de los momentos compartidos con su hijo, o simplemente de sus anteriores comisiones periodísticas. Estas remembranzas se convierten en reflexiones literarias –escritas en un lenguaje aparentemente sencillo pero bastante elaborado– sobre aquellos temas que ya pueden ser considerados –aplicando la terminología vargasllosiana– los “demonios personales” de Thays: la memoria y la ausencia del ser amado. El que esas reflexiones no tengan el interés ni el peso necesario es sin lugar a dudas el mayor problema de Un lugar llamado Oreja de Perro. Como en los personajes y en las historias, aquí también el autor opta por lo efectista, esquemático y algunas veces hasta frívolo. El protagonista del libro enfrenta las peores tragedias personales y sociales, sin embargo parece más preocupado en elaborar intrascendentes juegos literarios (recordando el momento preciso de la muerte de su hijo, no puede dejar de mencionar a Guillaume Apollinaire y Kenzaburo Oé) o en coquetear con todas las jóvenes que encuentra, buscándoles parecidos con actrices famosas.

Comentario general: Para mí, siempre fue un imperativo publicar esta novela fuera del país pues preveía perfectamente que aquellos críticos -como Javier Ágreda- que han institucionado y fundado una dicotomía Andinos (excluidos) y Criollos (hegemónicos) jamás me "perdonarían" el hecho de que escribiese sobre un tema que, según ellos, le pertenece a los "excluídos", como es la violencia senderista. Desde que se supo que mi nueva novela se situaba en Ayacucho y que tenía algo que ver con la violencia senderista, muchos escritores peruanos adoptaron una posición defensiva y prejuiciosa: a) que yo había escrito sobre ese tema solo para ser editado en España y conseguir ser finalista de un premio; b) que yo no tenía derecho a escribir sobre ese tema porque siempre me mostré como una persona poco comprometida, o absolutamente desinteresada, en los temas políticos peruanos tratados en literatura e, incluso, ante la realidad misma (nunca escribí un artículo contra Fujimori, no lavé ninguna bandera, no suscribí en mi blog ni en mi programa de TV ninguna protesta política).

Desde luego, Javier Ágreda no es tan torpe como para suscribir ninguna de esas dos posturas prejuiciosas, pero es suficiente para mí ver la forma deleznable en que presenta a mis personajes y la pregunta que se hace sobre Tomás (a quien pretende ver como una "caricatura de mis "rivales" literarios) para entender que Ágreda lo único que pretende es situar mi novela en esa discusión ridícula y, desde ahí, tratar de descalificarla. Era una lectura previsible, como he dicho, y me alegro que salga a la luz a manera de reseña y que no se mantenga en la sombra del pseudo- anonimato en los blogs. En todo caso, la reseña de Ágreda tiene la virtud de poner en claro por qué le parece que mi novela tiene reflexiones sin peso o frívolas: le molesta que el autor piense en novelas japonesas o poetas franceses cuando recuerda la muerte de su hijo, o que las mujeres con las que se enreda le recuerden personajes de Hollywood en plena altura de ciudad ayacuchana. Sin embargo, Ágreda es capaz de reconocer que esos rasgos librescos y cinéfilos están en toda mi obra (no en vano mi primer libro se titula Las fotografías de Frances Farmer) y me siento muy cómodo con ellos, aunque para algunos críticos y lectores el tema de la violencia política solo se puede tratar de una manera "políticamente correcta", que es la comprometida de Miguel Gutiérrez supongo. Vade retro por mi parte. Me basta saber que en el Perú existen por lo menos dos lecturas concretas de mi novela: mientras algunos críticos de la vieja escuela social como Ágreda la considera llena de reflexiones sin interés e incluso superficial, otros especializados en el tema de la violencia política, como Gustavo Faverón o Peter Elmore, dejaron en claro (uno en la presentación del libro en KsaTomada y el otro en una extensa reseña que aparecerá en Hueso Húmero) que mi novela no solo no es fallida sino que es una contribución significativa y original al tema de la novela de la violencia política peruana. No me propuse eso, como lo he dicho varias veces, pero me alegra que haya sucedido.

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7:22 p.m.

a proposito de la hora azul queria hacer una anotacion.
Hace unos dias estuve por ayacucho, me lleve la novela recien comprada y la lei en el bus, empieza bien, pero cuando empieza a buscar a miriam se torna magistral, la calidad de cueto y la alta calidad de su prosa me tumbaron, incluso thays no es tan profundo como tu en escena de caza, los obsesivos "oye" me mataban, entonces llegue a ayacucho y fui a ls lugares por donde habia pasado el, osea adrian, y fue algo espectacular, el puente infiernillo, la iglesia, las mujeres y las secuelas de la guerra, la gente, tantas ayacuchanas parecidas a miriam, por supuesto la busque, tontamente no la encontre, adrian si, yo la sigo buscando en el facebook, en el hi5, el wiki, en todos lados, pero nada.
Magristral la novela de cueto, esos dias deje de ler la novela , fui a huanta, lauricocha, y hasta en lima de regrego la busque en san juuan de lurigancho, y nada, despues me entere que habia muerto (o se suidido) y me cai a la cama,
esa llamada avisando la muerte me marco y para siempre. La personalidad de miguel, la conchudez de el chacho y la tia vilma, la ternura de la mama de adriam, la esposa de adrian(que yo esperaba que lo engañe como sucedio en demonio del mediodia a ese gordo de borda, su esposa, con su amigo, algo asi)en resumen thays, una gran novela, muy interesante y ademas enigmatica, el final por cierto me dejo con un sabor a mas, preguntale (cueto es tu amigo) de que murio(o si muere en realidad) miguel, es un enigma.
Espero y creo no equivocarme que tu novela, oreja de perro, sea asi de interesante, como dice argueda ojala no sea, todo parece presagiar q no.
saludos thays    



7:09 a.m.

Dime, a este paso, no hay manera de que tu novela sea mala, verdad? Entonces, para qué insistir en ello. Parece que tú mismo tuvieras que confirmartelo una y otra vez porque no lo crees. Viva Ágreda.    



7:29 a.m.

Thays, lo felicito por la forma correcta y amable con que trata a Javier Agreda pese a no estar de acuerdo con él. Veo que ha madurado mucho. Vale.    



7:51 a.m.

Creo que estaba de más mencionar las opiniones favorables de Faverón y Elmores, eso es ponerse en plan de Bombardero. Como dijo Prochazka, tienes todo el derecho del mundo a responderle, pero, en mi opinión, tus propios argumentos deberían bastar.    



10:07 a.m.

Estoy de acuerdo con lo expuesto por LuchinG. Esa frase final: "me alegra que haya sucedido"; da por hecho que tu libro es un aporte significativo para un tipo de literatura. No todos tienen que considerar ello; no por encontrarla fallida tiene que implicar una mala lectura de la novela o mala leche a rajatabla. Se le recomienda un poco más de tranquilidad, al asumir los elogios de cierta crítica.    



10:16 a.m.

La lógica de los anónimos:

Cuando lo elogien, tómelo con calma y no se lo crea porque pueden estar equivocados. Cuando lo desdeñen, asúmalo como cierto y acéptelo con resignación.

Ay, los anónimos.

Si siguen esa regla en su vida, nunca harán nada compañeros. Un poco más de autoestima por favor. O un psicólogo.

Hoy voy a verme con mi novia Kate. Estoy feliz, nada me puede hacer enojar...

abrazos

I.    



11:39 a.m.

Anonimo de las 10:07 AM: Yo no coincido para nada en la forma en que coincides conmigo.    



1:40 p.m.

Oiga:

Qué curioso que se trate una Kate. ¿Por qué no una Catalina? ¿O una María? ¿Le molesta?    



5:02 p.m.

Me es totalmente irrelevante que usted no coincida en la forma en que coincides conmigo... Que narciso es usted, me causa mucha gracia! Pero tenga cuidado de tanto verse y admirarse frente al espejo, no vaya a ser que se termine asumiendo desde la imagen y se me termine enfermando de la cabeza.
Saludos,

Anonimo de las 10:07 AM    



9:39 p.m.

A la espera de la reseña de Peter Elmore puedo decir:

Que yo sepa Faverón no ha escrito ninguna reseña sobre tu novela. El sólo ha dado su opinión ¿o me equivoco? que sea una opinión muy importante para todos, eso es otra cosa. Pero ahí no esta ejerciendo la crítica.

Hasta donde yo se, el critico debe dar puntos de referencia al lector y hacer hincapié en las virtudes y las falencias que tuviere la novela. Que encontrara mas falencias que virtudes, eso ya depende de la lectura de cada quien y es valido siempre y cuando la sustente. Cosa que hace.

Ivan Thays ha dicho que la violencia política no es el tema principal de su novela, y desde luego no lo es. Pero entonces el crítico deberá centrarse en el tema principal, en este caso el viaje interior. Y si hay opiniones como las de faverón que dicen que tu novela no es fallida y es mas bien original a la hora de tratar el tema; pues si, es verdad, pero eso resulta un eufemismo bárbaro amical porque estan soslayando el ojo critico básico a la hora de valorar una novela para ver si es buena, mala, o regular..

Ivan thays esta envuelto en el embrollo de andinos y criollos y ademas es uno de los protagonistas, y cuando el protagonista habla en una de sus novelas a traves de uno de sus personajes para mostrar una perspectiva de aquella realidad criticaliteraria, creo que es inevitable ponerse a pensar en aquel embrollo. Pero tambien creo que Agreda debio dejar pasar ese comentario que hace, creo que se sale del tema (no de la novela, si no de la critica a la novela) Lo que no es valido es que tu digas que lo unico que pretende Agreda es situar la novela en aqueeeella discusion ridicula y luego tratar de descalificarla. Eso no es asi.

Por otro lado, poner todas las criticas extremistas a tu obra en gran parte de tu respuesta a Agreda, no ayuda en nada porque lo estas poniendo como escudo. Creo que si uno responde a algo con que no esta de acuerdo no debe caer en describir tantos ejemplos contrarios a tu idea. Así no es, Thays…


Chunchito.    



9:56 p.m.

Anónimo de la 1: 40: Thays se refiere a Kate Winslet. Me enamoré de ella cuando la vi en Holy Smoke.    



8:37 a.m.

Que persona tan lúcida y sabia la de Thays, recomienda un psicólogo y más autoestima. Interesante; porque en su caso aconseja cuestiones que le hacen falta a su persona. Lo que los anónimos como el de las 10:07 le apuntan es la inconsistencia de su forma de reaccionar para con las críticas adversas. Usted no ha llegado a nada, creyendo sólo en la opinión elogiosa de ciertos estudiosos. Eso nadie te la cree, porque es un modo tramposo de querer darle vuelta al comentario de un anónimo que encuentra lamentable una apreciación en concreto que usted deslizó. Otra forma mañosa de interpretación es sostener: "Cuando lo desdeñen, asúmalo como cierto y acéptelo con resignación". En ningún momento, el comentarista anónimo sugirió esa posibilidad bobalicona, sólo le dice que no actúe indignado contra las críticas adversas que muestren honestidad en sus juicios valorativos.
Su interpretación de lo que quiso decir el de las 10:07, deja mucho que desear. Ahora bien, si siguió una lógica de revancha su contestación de las 10:16, ahí no hay ucho que agregar, salvo que es una reacción habitual del blogger.    



9:17 a.m.

ENVIE ESTO A PUENTE AEREO Y LO ENVIO AQUI. ESPERO QUE NO PIENSE QUE SOY SU ENEMIGO NI SU AMIGO, SOLO UN LECTOR:

1. No existe ninguna obra literaria mala que no haya recibido alguna crítica elogiosa, y tampoco existe ninguna obra genial que no haya recibido alguna crítica mala. Ponderación entonces y a esperar qué pasa con la novela de Thays de aquí a unos años.

2. Solo la paranoia de Thays y la famosa ley de peruano-contra-peruano de Víctor Coral pueden hacer ver la reseña de Rafael Lemus como mala. Al contrario, Lemus reconoce muchas virtudes en la obra de Thays y repite constantemente que la considera una buena novela (incluso a pesar de la superficialidad de Thays, parecería decir) "pero no es Desgracia de Coetzee" Es decir, lo que critica en la obra de Thays no es lo que consigue la novela sino lo que le conseguir. Lo mismo podría decir que "Desgracia" es una buena novela pero no es "La Guerra y La Paz" de Tolstoi. O que "La Guerra y la Paz" es una buena novela pero no es "La Divina Comedia" de Dante. A Lemus la novela de Thays le parece buena pero la ve como un producto elaborado para "gustar" y "ser bueno" y no una obra que rompa el molde. Bueno, es su lectura y Thays debe aceptarla, aunque también está en su derecho de rechazarla. No parece algo muy elevado que un autor defienda su propia novela, pero tampoco es obligación de ningún autor estar de acuerdo con sus críticos. No perdamos la perspectiva.

3. Es cierto lo que dice Thays y las lecturas negativas de su novela, en el sentido en que todas (la de Lemus, la de Carrión, la de Agreda) tienen muy presente al autor de la novela como un personaje público y, al comentar la novela, deslizan sus prejuicios contra este. Pero en eso, la culpa es compartida entre el crítico y el propio Thays, que en su blog ha colgado fotografías suyas en plena farándula literaria y le gusta rebotar cada nota de Bogotá39 como si fuera un selecto Club de Escritores Latinoamericanos. Le gusta jugar al Boom, pues ahí tiene su merecido. Sus broncas literarias contra personajes locales como Miguel Gutiérrez, o internacionales como Fernando Vallejo, José Saramago o Andrés Caicedo, recientemente, lo han convertido en un Personajillo del Mundillo Literario dada la presencia que tiene su blog y, en el Perú, el haber sido conductor de un programa de TV. Desde hace muchos años Thays es una miembro de esa estridente y pesada fauna literaria, al igual que los pueden ser Fuguet, Fresán, Paz Soldán o Volpi. Si revisan la prensa de sus países y los blogs, se darán cuenta de que todos estos escritores mencionados han sido criticados, insultados, menospreciados, acusados de mafiosos o de frívolos o de malos escritores o de marketeros o argolleros. Thays está pagando el precio de haberse convertido, por propia voluntad, en un personaje de esa fauna. Que no llore entonces. Pudo haber preferido mantener un perfil más bajo, como Zambra o Alan Pauls o Daniel Alarcón, pero no lo quiso así y es su opción. El tendió su cama, que se eche nomás. Aunque hay que decir, por cierto, que también Zambra y Pauls e incluso Daniel Alarcón, pese a su perfil bajo, han recibido puyazos y han tenido rencillas literarias públicas en sus países. Cuando Zambra publicó Bonsai, todos los escritores de la generación anterior se le fueron encima, y es célebre la discusión que sostuvo Pauls contra escritores como Fogwill. Y Alarcón ha sido mezquinado varias veces en el Perú como "gringo".

Así que, si le sirve de consuelo, habrá que decirle a Thays que no se considere paranoicamente la única víctima elegida de un grupo de enemigos envidiosos. Simplemente, cuando uno se hace visible al publicar en editoriales como Anagrama y tener presencia en los medios, así como gana lectores también se convierte en un blanco móvil para los dardos de quienes, simplemente, no están de acuerdo con que la fortuna les sonría a esos escritores y no a otros (probablemente, por cierto, esos "otros" incluye a los mismos criticones). Cosas del mundo literario o artístico que no debe hacernos perder la perspectiva de lo que se discute realmente, y es en qué sentido una novela aporta o no algo a la literatura de su autor y, en general, de su país, época o cultura.    



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