MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Love story

Carátula de la antología. Fuente: amazon.co.uk

Cuando me pidieron una antología de la literatura peruana, supe de inmediato que no quería hacer una antología "canónica" (los mejores cuentos de...) ni tampoco una compilatoria sino una de autor, es decir, una antología que reúna cuentos con que me identifico y sobre un tema con que me sienta cómodo. La primera opción obra eran los viajes (así apareció Pasajeros Perdurables). La segunda eran las historias de amor imposible. Me entero por Rodrigo Fresán, para Radar Libros, que esta segunda antología la ha hecho Jeffrey Eugenides y tiene el sugestivo título de My Mistress’s Sparrow is Dead: Great Love Stories From Chekhov to Munro.

Dice la reseña: "Una antología que es un amor a primera vista y lectura, y Eugenides –están advertidos– propone aquí una fiesta de tristezas ya desde el título, cuya elección y función el antólogo explica en un preciso e iluminador prólogo donde lo señala como acaso el primero en escribir largamente sobre un love affaire en detalle y en extenso, y en donde todo terminó mal. Veintiséis invitados donde, por invocar a algunos (y luego de preguntarles a colegas y conocidos acerca de cuáles eran sus amores escritos preferidos) hay sitio tanto para “The Dead” de James Joyce como para “Spring in Fialta” de Vladimir Nabokov o “Dirty Wedding” de Denis Johnson. Y, sí, están los siempre nuevos y modernos clásicos como Carver y Maupassant y Faulkner y Malamud y Babel y Kundera y Ford y Musil y Brodkey y Paley y Trevor. Pero, también, selecciones más inesperadas –pero ampliamente justificables– como George Saunders, Mary Robison, Lorrie Moore, Eileen Chang, Gilbert Sorrentino, David Gates y la gran Deborah Eisenberg, así como los maduros novatos Miranda July y Stuart Dybek y David Bezmogis. Y, en el subtítulo, Chejov y Munro, su descendiente directa, se besan y, acaso, seguro, se despiden con lágrimas de feliz infelicidad. Y claro, toda antología tiene una siamesa fantasma donde se pasean los ausentes. Así, extraña que no haya algo de Haruki Murakami (“On Seeing the 100% Perfect Girl One Beautiful April Morning” hubiera encajado aquí a la perfección) o de García Márquez, a quien Eugenides ha reconocido desde siempre como uno de sus maestros (y ahí está el evidentemente marqueziano párrafo perfecto que abre Las vírgenes suicidas). Quién sabe. Unas ausencias sí han sido aclaradas por el anfitrión: Eugenides no pudo conseguir los derechos de “Brokeback Mountain” de Annie Proulx y descartó la sugerencia del “Secretary” de Mary Gaitskill por “no tratar exactamente del amor”.

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