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Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Los cuadernos de Valery

Los cuadernos de Paul Valery ahora en castellano. Fuente: ncl

De cuaderno en cuaderno (cómo me gustaría decir "de Moleskine en Moleskine"). Hace un par de días comenté la aparición de los Cuadernos Norteamericanos de Nathaniel Hawthorne en Norma y ahora comento la presentación de los Cuadernos de Paul Valery finalmente traducidos al castellano. Aparecen ahí aforismos, poemas en prosa, dibujos, fórmulas matemáticas, disquisiciones filosóficas. ¡Son más de tres mil páginas! La selección y prólogo estuvo a cargo del poeta Sánchez Robayna y lo edita Galaxia Gutemberg. Obviamente, la compra y lectura compulsiva de esos cuadernos se ha convertido en la "primera prioridad" de este servidor... están advertidos los amigos que viajan a España: hagan sitio en su maleta.

Dice la nota: "Robayna señala que «para Eliot, Valéry era el autor de su tiempo que más le interesaba. Por su parte, Adorno confesó que el intelectual que más gravitación había ejercido sobre Walter Benjamin era él; luego, añadía: «Es verdad que se trata de un conservador, pero esto nos debe importar poco, porque llegó muy lejos». También Octavio Paz, aunque con cierto ánimo provocador, afirmó que Valéry era, como filósofo, más importante que Sartre. Hoy día, el premio Nobel de Química Ilya Prigogine ha dicho que en sus Cuadernos están los antecedentes de las concepciones actuales del Tiempo. Creo que éstas son opiniones suficientemente terminantes de la significación de Valéry». Los Cuadernos son la obra de toda vida. «Les dedicó cincuenta años, escribía todos los días de Dios, se levantaba entre las cuatro y las cinco de la mañana -¡qué cosa tan obsesiva!- y durante tres o cuatro horas, hasta el amanecer, se ocupaba en ellos prácticamente de todo, desde dibujos a fórmulas matemáticas, pasando por disquisiciones filosóficas y observaciones sociológicas, dando lugar a miles de páginas, que no se publicaron sino hasta finales de los años 50 en una edición facsimilar, que luego Gallimard recogió en un conjunto ya ordenado. Es una obra mítica que ningún editor español se había atrevido a publicar». Para el autor de esta selección de textos, así como de sutraducción y prólogo, «es como si viéramos pensar a alguien delante de nosotros. De repente, brota una palabra, enseguida otra, Valéry crea un puente entre las dos mediante un pensamiento de tipo analógico realmente sorprendente.Y luego, lo une a una fórmula matemática o a un hecho histórico, liga éste con un fenómeno sociológico y se va creando un admirable red de pensamiento. Y se interesaba por todo: física, matemáticas, psicología, sociología, arte, música, literatura y poesía».

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7:17 p.m.

Paul Valéry, extensamente admirado por Cortázar, suele dar la falsa impresión de ser un optimista o en todo caso alguien exento de pesimismos profundos. No es así, su escepticismo era mayúsculo: “Tengo la impresión de que mi vida ha terminado; es decir, que hoy no veo nada que valga un mañana. Lo que me queda de vida solo puede ser tiempo perdido. Después de todo, hice lo que pude”. Pero esta cita, extraída de la Bompiani, no es tan expresiva de lo dicho, para convencerse de lo cual se recomienda leer “Mauvaises Pensées et Autres”, donde todo lo aparentemente importante es agredido, en particular la inteligencia, que junto con la razón, la sabiduría y la verdad, son reducidos a conformismos que no son realidades: “La literatura moderna no estima más que la “sinceridad” ¡Cuán vacío es este valor! El hombre sabe demasiado poco de él para que lo que de él nos cuenta pueda tener el menor interés”    



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