MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Coetzee se critica

J.M.Coetzee. Fuente: africaisacountry

Cualquiera que se considere un auténtico escritor sabrá que ninguna crítica, por más ruda o perversa que sea, puede si quiera acercarse a la dureza con que uno mismo se critica. Si uno se tiene fe, jamás estará satisfecho. Siempre se podrá haber hecho mejor. El entusiasmo por uno mismo dura poco y, al final, la única satisfacción puede ser el haber dejado alguna buena carátula perdida en una biblioteca. Eso lo sabe perfectamente Coetzee quien (según me entero por un artículo en la siempre puntual Revista Ñ) en su nueva autobiografía ficcional, Summertime, arremete contra sí mismo con ensañamiento. Lo comprendo. Cuando uno se mira a sí mismo en el espejo, no hay premio Nóbel ni elogio que lo salve:

En Summertime, Coetzee utiliza una estructura más novelística. Imagina que su otro yo murió cuando estaba a punto de escribir una continuación de Infancia y Juventud que iba a comprender su regreso a Sudáfrica procedente de los Estados Unidos en los años 70. Dejó cuadernos que sugieren que, de haber vivido, su Summertime ficticia se habría escrito con el mismo estilo que las novelas memorias anteriores. Ahora un académico, Vincent, que no conoció a John, escribe un relato de ese período de la vida del escritor valiéndose de los cuadernos y de entrevistas con cinco personas que habían tenido una relación. La figura de Coetzee que surge de los relatos de las mujeres es simple, fría, torpe, distante, obstinada, tonta. Es desaliñado y sin atractivo, tanto en el plano físico como en el emocional y el intelectual. Es grosero, audaz cuando debería ser discreto, reservado cuando debería ser apasionado. Tiene pelo ralo, una barba despareja y se viste mal. Es un perdedor nada romántico que vive con su padre anciano en una cabaña."En lo que respecta a cómo hacía el amor, ahora pienso que tenía algo de autista. No lo digo como una crítica, sino como diagnóstico", le dice Julia a Vincent. Sophie, la última entrevistada, es la que manifiesta una condena más lacónica: "No tenía ninguna sensibilidad especial que yo pudiera detectar, ninguna visión original de la condición humana", le dice a Vincent.

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2:45 p.m.

Hasta que al fin admites (en voz alta) tus limitaciones como escritor.    



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