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¿Son los guionistas mejores escritores?

Diablo Cody, de blogger a guionista. Fuente: pastemagazine

Durante décadas, Hollywood usó a los escritores célebres como guioistas eventuales. Aures como Raymond Chandler o el mismísimo William Faulkner pasaron por ese trance. Pero ahora las cosas se han dividido, especializado y complejizado. Ya nadie piensa que un buen escritor necesariamente sea un buen guionista. Ni vicerversa. Sin embargo, la pregunta latente es: ¿Son los guinoistas actuales los mejores escritores de EE.UU? Sin necesidad de pasar a la plataforma editorial, estos creadores de universos (en especial en las series) parecen no solo mejor pagados sino más talentosos que los escritores de su país. ¿Puede una novela de detectives reemplazar la genialidad de The Wire por ejemplo? Una nota sobre tres grandes genios del guión de series de TV y Cine: Alan Ball, Diablo Cody y Charlie Kaufman en la revista ADN activa la pregunta sin respuesta (aún):

El éxito masivo de las series estadounidenses -de Sex and the City a Lost- podría deberse al cada día más importante reconocimiento que obtienen los guionistas, convertidos en figuras cuyos pasos siguen los productores y los espectadores por igual. Tres guionistas lideran la nueva revalorización del escritor hollywoodense: Alan Ball y Diablo Cody, que alternan entre la televisión y el cine, y Charlie Kaufman, que dirige por primera vez en el film Sinécdoque, Nueva York y prueba cuánto de él había en las historias que antes dirigieron Spike Jonze y Michel Gondry. (...) Pese a contar con socios afines, como Gondry y Jonze, con una escritura forjada en la realización de videoclips y el lenguaje fragmentado de lo que se llama "generación MTV", Kaufman ha sido tajante al hablar del rol del guionista: "La única persona completamente creadora de la película es el escritor. El director interpreta el material. Los actores interpretan el material. Todos interpretan el guión". En él, ese sello creativo se asienta en un puñado de obsesiones: los demonios que acosan al autor, los límites de la ficción y el juego de personajes que se interpretan a sí mismos. La ficción se mezcla con la realidad, el acto representativo es puesto a prueba y cuestionado. Mucho de eso hay en el pirandelliano Kaufman (...) En 1999, cuando Kaufman se lucía con ¿Quieres ser?? , Alan Ball acaparaba miradas al ganar un Oscar por el guión de Belleza americana . También había pasado por la TV (la serie Cibyll , en los años 90), pero el que llamó la atención fue el film. Su consolidación vino con Six Feet Under . La serie puso la lupa sobre la funeraria de la familia Fisher y las vidas de sus integrantes, hasta dejarlos en carne viva. David, Nathaniel y Claire eran tres hermanos que tras la muerte del padre giraban como trompos hasta encontrar su rumbo. La vida les dolía y lo mostraban. En Six Feet Under quedó claro que el punto más fuerte de Ball era la construcción de personajes. No es fácil despegarse de éxitos así. Todo lo que viniera después sería comparado con esa experiencia más cercana a la literatura que a la TV. Con la serie True Blood (la segunda temporada comienza aquí el 19 de este mes por HBO), explora las incongruencias de una sociedad intolerante, que proyecta un miedo ancestral sobre los extraños pero que es ciega para ver sus propios errores. Y es el mismo Ball el que enfrenta sus prejuicios, al meterse con una historia de vampiros, inspirada en el best seller Southern vampire , de Charlaine Harris. En un mundo donde éstos calman su hambre con sangre sintética de manufactura nipona, hace foco en la relación entre Sookie (mortal) y Bill (vampiro), con una serie de crímenes de fondo. (...) Cody aporta frescura y calidad. Lo que era una promesa en Juno , empieza a cumplirse. Si bien no es lo mismo persona que personaje, en el caso de sus criaturas, el límite se borronea y cada personaje adquiere ilusión de realidad. Ella se corre y les da voz propia. Aquí se diferencia de las creaciones de Ball, en las que el autor filtra su voz a través de cada diálogo. Sin embargo, Cody, como él, avanza sobre temas sociales: la familia, la homosexualidad, el prejuicio. Y agrega el aborto y la adopción desde lugares no fosilizados, como en Juno . En breve, verá la luz su nuevo guión para el cine: Jennifer´s Body (con un afiche muy similar al de True Blood ), sobre una porrista endemoniada que asesina a sus compañeros de clase. Kaufman, Ball y Cody se consolidaron como autores con un punto de vista propio. Pero es verdad que, más allá de la gran calidad de sus creaciones, conjugan la ecuación perfecta: un público que los acepta, una crítica que los respeta y buenas recaudaciones. Sobre todo esto último. Raymond Chandler, en 1944, se internaba en el mundo de los guionistas y señalaba que la única manera de hacer respetar su trabajo era convirtiéndose en parte de la maquinaria cinematográfica y abandonando su lugar como artistas creativos. "Esto no servirá de nada al arte del guión y en realidad dañará a los escritores que por temperamento no estén preparados para el espectáculo", decía el creador de Phillip Marlowe. La transformación está en proceso. Habrá que ver si la realidad es capaz de desmentir al escritor que sufrió en carne propia los caprichos de Hollywood.

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3:37 a.m.

Toda esta parrafada es mera autopromoción. Tanto Scott Fitgerald como Faulkner lo pasaron canutas en Hollywood. Lo cuentan en sus libros, en entrevistas y les preocupaba cómo podía afectar a su estilo el trabajo según los cánones de Hollywood.    



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