MOLESKINE ® LITERARIO

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El laberinto Borges

Héctor Abad presentado los hechos en Bogotá. Foto: Luis Emiro Mejía - Festival Malpensante

Aunque el poeta colombiano Harold Alvarado Tenorio, acusado en una crónica de Héctor Abad Facciolince de autoproclamarse autor apócrifo de unos poemas que sí pertenecerían a Jorge Luis Borges, envíe cartas y amigos a defender su honor con insultos y no con pruebas, el laberinto armado con los cinco poemas atribuidos a Borges (el más célebre de ellos se inicia con la frase "Somos el olvido que seremos" que dio título a un estupendo libro de Héctor Abad Facciolince) parece estar resuelto. Apareció el testimonio de un protagonista clave: Guillermo Roux. Dice:


"Debería comenzar por el principio", postula Beer y aclara que todo se inició con un pedido de su amigo Jean Dominique Rey, el poeta, crítico de arte y periodista francés que tras una temporada en Buenos Aires, durante la cual trabajó en la obra de Roux para lo que serían los textos de un libro sobre el artista que publicó La Rizzoli de Nueva York en 1986, les manifestó a sus amigos el deseo de ver a Borges. "Nosotros que conocíamos a Borges desde hacía tiempo le pedimos una entrevista a la accedió sin problemas. Arreglamos un día y fuimos los tres", explica Beer.En el encuentro, Rey conversó con el poeta mientras Roux le realizó un retrato -que aquí se reproduce por primera vez- y Beer hizo algunas fotos. Antes de retirarse, según cuentan, el francés le pidió a Borges algunos poemas para publicar junto a la entrevista, y éste accedió diciendo que buscaría algunos y se los daría al día siguiente. Pero aquel 29 de septiembre de 1985, era él último día de Rey en Buenos Aires por lo que la encargada de pasar por los poemas, para remitírselos al francés, fue Beer."Cuando llegué a su casa, al otro día, Borges me dijo que no había buscado aún los poemas pero que yo podía ayudarlo. Me pidió que fuera a su dormitorio, a un cajón en el que había varios papeles sueltos y se los leyera. Yo estaba emocionada y leía de corrido así que él me frenó y me dijo: 'No, no. Así, no. Los poemas se leen haciendo una pausa después de cada verso, sino no se alcanza a percibir su ritmo'. Volví a intentarlo. Leímos varios y él me iba diciendo cuál tomar y cual no", cuenta Beer. Hace algunos silencios, busca entre las imágenes de aquel encuentro y agrega: "En un momento di con un poema que no tenía título y se lo comenté. El escuchó mi lectura y preguntó: '¿Y qué titulo le ponemos?'. Dije un título obvio, que a él no le gustó, así que lo descartó y me dictó otro".

La misma María Kodama, viuda célebre, que se mostró tajante al principio diciendo que no existe ningún poema de Borges que ella desconozca, ahora retrocede y da el beneficio de la duda:


Al momento, María Kodama no arriesga un juicio: "No quiero decir que son ni que no son de Borges. En lo que respecta a Roux puede ser... ellos tenían una relación. Aunque Borges no era una persona de dejar cosas sueltas, todo lo contrario. En este caso tendría que ver bien los textos y hablar con Roux, con Beer y Rey", dijo a Clarín el viernes, tras exponer en el Foro Internacional de Traducción "Borges, entre el escritor y el traductor".

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10:52 a.m.

Si vieras querido Iván, cómo están las cosas aquí con el asunto...si supieras...a quien le creemos...¿a Héctor o a Harold Alvarado? Yo me voy por el primero, por que harold a atacado a más de medio mundo liteario en Colombia. Deberías echarle un vistazo a la contestación de harold acerca de todo esto en www.elespectador.com/cultura    



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