MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Novela real y realista

Richard Ford. Fuente: historias fugaces


En la reseña que Rodrigo Fresán ha escrito sobre Acción de Gracias, la novela de Richard Ford que cierra la trilogía de Frank Bascombe, aparece una singular diferencia entre lo que llama "novela real" y "novela realista". Explica Fresán:

Acción de Gracias es una novela más real que realista. Me explico: a mi entender hay pocas cosas más irreales que la novela realista. Ese perfecto orden en capítulos, ese fluir de constante ocurrencia, ese perfecto ritmo y administración del tempo dramático que caracteriza a la producción novelística del siglo XIX y a buena parte de la del siglo XX en realidad –valga la redundancia– no hace otra cosa que destilar el perfume más concentrado y medular de la no-ficción que nos rodea para así convertirlo en una buena ficción. En cambio, las aspiraciones de la novela real –no hay muchas, no son fáciles de leer y de escribir– son muy diferentes. La novela real no manipula ni potencia ni recorta. La novela real –que conoce muchos modales y variantes y que incluye tanto al Ulises de James Joyce como al Frog de Stephen Dixon– hace de la realidad su tema y la deshace entregándosela a un personaje para que haga con ella lo que mejor le plazca. (La aplicación de todo esto a la nueva edad de oro que parece vivir y sintonizar la televisión de nuestros días y noches descubriría que Los Soprano es realista mientras que The Wire es real. House y 24, en cambio, transcurren en otro planeta muy parecido al nuestro pero...). Y continuando con estos parámetros televisivos podría afirmarse que Acción de Gracias –como Seinfeld– se propone y consigue “tratar sobre nada” para, desde ahí, ocuparse y abarcarlo todo. En resumen: lo real es lo verdadero. Lo realista es, apenas, verosímil. Y aquí viene otra vez Frank Bascombe: el extraño y muy personal y tan real héroe de Richard Ford quien, seamos sinceros, jamás imaginamos, a partir de sus primeros libros y aquella equívoca foto junto a Raymond Carver y Tobias Wolf, que acabaría escribiendo así a un personaje así. Frank Bascombe como alguien que, en principio, parece derivar de los supuestamente “hombres felices” y wasp de John Cheever y Richard Yates pero que no por eso se priva de sintonizar con el solipsismo decididamente jewish de los “héroes” de Saul Bellow. Así, Frank Bascombe y sus circunstancias están presentadas combinando magistralmente la percepción histórica y pop del externo Harry “Conejo” Angstrom de John Updike y el sinuoso y libre flujo de inconsciencia del interno Moses Herzog. Y también –se me ocurre ahora, para reconocer y añadir a la mezcla la cualidad y condición sureña de Ford– el fluctuante Binx Bolling en la perfecta y parsimoniosa El cinéfilo de Walker Percy (escribo esto y leo una entrevista en la que Ford reconoce su deuda con Percy & Bollinx) y al retorcido oficinista familiar de ese clásico secreto que es Something Happened de Joseph Heller.

A propósito de The Wire, ayer terminé de ver la Temporada 1 completa, que era la que me faltaba (empecé al revés) y la estaba guardando como un dulcecito. Ahora sí se acabó para mí The Wire. ¡Qué pena!

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3:23 p.m.

Muy interesante la distinción, pero se hace difícil su aplicación. Por ejemplo, Sábado de McEwan, ¿sería una novela real o realista?    



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