MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Independientes

Editores independientes. Foto: Marco del Río. Fuente: La República

Las editoriales independientes peruanas deberían tomer en cuenta dos cosas:

1) tener una lógica editorial clara y definida a la hora de contratar un libro y conformar el catálogo, que no se note la arbitrariedad de los títulos y los autores en una misma colección;

2) descubrir que aunque la parte más emocionante de editar un libro es buscar la carátula, ir a la imprenta y presentarlo, el trabajo de la editorial no termina ahí: debe buscar prensa para el autor, apoyar al libro en su recorrido por librerías, estar pendiente de cualquier situación que favorezca a su autor y libro, y obviamente cumplir con el pago de los derechos de sus autores puntualmente y no hacerlo sentir un insumo que sólo sirvió para fomentar su prestigio como editor.

Por otra parte, los editores independientes peruanos deberían también entender que una editorial independiente no es una empresa pequeña que aspira a convertirse en una transnacional sino una actitud frente al oficio y la literatura. Las editoriales independientes no deberían interpretarse a sí mismas simplemente la plataforma de despegue de autores jóvenes, o de escritores que han sido desechados de otras editoriales, sino como una opción periférica, extraordinaria, excéntrica frente a las editoriales más fuertes. El hecho de que en la interesante reunión de ayer, donde varias de estas editoriales independientes se agruparon con intención de hacer proyectos en común, haya participado Peisa y Germán Coronado es sintomático. Antes de que Norma y Planeta se asentaran en Lima, y cuando Alfaguara aún no publicaba autores peruanos, Peisa era vista como la gran enemiga, la editorial oficial, la mercantilista que sólo promovía literatura light y acaparaba el mercado, a la que había que combatir. Lo sé porque cuando publiqué en 1999 un libro ahí me acusaron de "vendido" al mercado. Hoy veo a Germán Coronado muy contento en medio de los muchachos. No me parece un despropósito, solo dejo contancia de una contradicción en ellos, que ellos deben resolver.

En cuanto a Peisa, soy amigo de Germán y soy testigo de lo difícil que es para un editor peruano competir de igual a igual contra editoriales extranjeras. Muchos de sus autores han terminado recalando en esas otras editoriales. Siempre he pensado que Peisa debería abrir una colección que edite profesionalmente a autores excéntricos peruanos, latinoamericanos o traducidos, distintos a su propio catálogo y al de las transnacionales. Quizá este sea el primer paso.

Pero pongámonos de acuerdo en qué es una editorial independiente. Si aceptamos la lógica según la cual el antaño pez grande se vuelve chico cuando aparece un pez mayor que se lo traga, debemos aceptar también la lógica de que los peces más chicos aspiran un día a convertirse en un pez grande o, al menos, a venderle en un par de años su sello y su catálogo a una editorial poderosa como ocurre mucho en Europa. ¿De eso se trata ser un editor independiente? ¿Un editor independiente no es más que un especulador? No lo creo, pero a veces siento que los editores jóvenes peruanos aspiran no a obtener un oficio sino un bien o, por lo menos, un curriculum más atractivo. Si me equivoco, ellos tienen la palabra.

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7:05 a.m.

Hola Ivan!

Muy pertinente y sensato tu post. Y personalmente me toca porque ha despertado una pequeña incomodidad.

Trabajé en la feria del parque Kennedy en diciembre del 2006 (ya va a ser un año) para una editorial joven con un catálogo muy bueno.

Pero hasta ahora no termina de pagarme!! (Ivan, 18 días de feria, no te estoy hablando de un dineral!!!)

Adoro los libros y su materialidad, y soy consciente de la difícil situación del editor independiente...pero al pan, pan y al vino, vino.

Todas los intentos de comunicaciones son por parte mía, ya me siento mendiga, me dan largas (tal vez las llamadas telefónicas ya superaron el monto de lo que se me adeuda).

Entiendo que los amigos del editor puedan haber colaborado gratis por camiseta, c.v. o camaradería. Eso está bueno (para algo son los amigos).

Pero conmigo hubo un acuerdo (él se conctactó conmigo, antes de vender sus libros ni siquiera lo conocía): relación laboral que le dicen: un trabajo.

Cuando veo iniciativas en las que exigen formalidad a favor del libro (en especial cuando las pide el editor que me debe)pienso que respetos guardan respetos.

Sé por donde se romperá la pita si el editor ha de optar entre cancelar una deuda a una imprenta que retiene libros y el último eslabón de la cadena (el vendedor). Tal vez no haya malaintención, pero qué miedo si desde independientes se acostumbran a proceder así.


Celebro toda acción, porque de que estos chicos están haciendo están haciendo. Pero quién me quita esta estúpida sensación de sentirme cabeceada?

Tania Neira.    



12:58 p.m.

Si me ves segurito que no te agrado,Tania,pero mi tío está contigo y te aseguro que él nunca se equivoca así pues no soy yo sino mi tío quien se solidariza contigo por mi intermedio.Ahora claro que yo quisiera que fuera por mí que te gustara este comment aunque ya sé que es difícil.Cuando publique mi novela Mamá Tirana Tío Consentidor,entonces sí tal vez te guste mi presencia.    



2:07 p.m.

Hola Iván, solo mencionar que existe un blog de estos editores que se crearon como Alianza Peruana de Editores: www.alpe.wordpress.com

Saludos,

Beto Cáceres
Bolivia    



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