MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

La pandilla salvaje


[PUENTE AEREO] Daniel Salas, quien ha tomado a cargo el blog "Puente Aéreo" de Gustavo Faverón por una semanas, hace una lectura interesante de un artículo de opinión de Rafael Gumucio titulada "El Patriota" y que se publicó en la Revista de Libros de "El Mercurio". Dice Gumucio: "García Márquez no ha sido nunca un revolucionario, sino un conservador de provincia que siente al mismo tiempo un gran desprecio y una gran nostalgia por el pasado patriarcal. Que descree de la democracia, que nunca le dio medallas a su abuelo el coronel, y del progreso que una y otra vez se olvida del coronel. Todo el arte de García Márquez reside en darle dignidad a la derrota de ese abuelo. Si hay que ir para ello a rastrear en Rabelais, Pigafetta, Esquilo, Kafka o Faulkner, no importa. El cacique de provincia que lo dio todo por nada estaba equivocado pero lo estaba con esplendor, con belleza. Por lo demás Colombia - nos repite una y otra vez García Márquez- y el mundo estaban tan equivocados, tan condenados como él.”

Para Daniel Salas, en el post titulado "La pandilla salvaje y las trampas de la fe (en el progreso)" este artículo es un ejemplo de "cómo no se debe leer y por qué nos debemos cuidar de las trampas de la fe". En referencia al fragmento que hemos citado de Gumucio -autor chileno, entre otras obras, de un libro llamado Memorias prematuras-, Salas es contundente al afirmar que si la observación de Gumucio sirviera para descalificar la obra de García Márquez, también deberíamos expurgar de nuestras lecturas los cuentos de Borges y deberíamos sentir repulsión ante las películas de Sam Peckinpah.

En la foto, escena de la célebre película "La Pandilla salvaje" de Sam Peckinpah
« Home | Next »
| Next »
| Next »
| Next »
| Next »
| Next »
| Next »
| Next »
| Next »
| Next »

» Publicar un comentario