MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Libros acuáticos

Ya no se podrá leer solo al lado de la piscina, sino dentro de la piscina. Fuente: telecentro de guareña

No sé por qué extraña razón a Gastón García esta noticia lo ha excitado tanto, pero me envía un email contándome sobre la existencia de los "libros acuáticos". Según dice la nota: "Son libros que se pueden leer sin miedo a que se mojen en la piscina, por la lluvia o en la playa" y anuncia que se venderán en la Feria del Libro. A mí, pésimo playista y nulo en la piscina, la verdad, la innovación no me despierta mucho el apetito especialmente por la selección de títulos. Cuando publiquen La verdadera vida de Sebastian Knight en versión acuática hablamos.
Los primeros libros acuáticos de Punto de Lectura son:

Nuestra incierta vida normal, Luis Rojas Marcos
Frases célebres de niños, Pablo Motos
El desorden de tu nombre, Juan José Millás
Psiquiatras, psicólogos y otros enfermos, Rodrigo Muñoz Avia
¿Cada cuánto hay que echar a lavar un pijama?, Luis Piedrahita
Malinche, Laura Esquivel
Sabor a chocolate, José Carlos Carmona


Por cierto, ¿qué pensará al respecto el ecuatoriano Leonardo Valencia, cuyo primer párrafo de su novela El libro flotante de Caytran Dolphin dice literalmente: "Nadie lanza nunca un libro al agua. Se lo echa al fuego, se lo aprisiona en una caja, se lo entierra de pie en una biblioteca. Pero nadie lanza jamás un libro al agua. Nadie.Nunca. Jamás."?

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2:59 p.m.

Lo insondeablemente sádico de arrojar un libro al agua requiere un grado de creatividad raramente encontrado en los inquisidores comunes.

En cierto modo, la quema de un libro lo glorifica como mártir, mientras que dejarlo como pasta húmeda implica una muerte después de la muerte.    



6:56 a.m.

Has olvidado, Iván, la plaquette «Playas» de Carlos Calderón Fajardo, publicada por la Colección Underwood. Es un exquisito adelanto de un volumen del mismo nombre con trece cuentos ambientados en sendas playas. No cuestiono tu particular interés por enfocarte en lo que ocurre fuera del país, pero dejar de lado a Carlos ya me parece una exageración. Esto me recuerda la leyenda «Nigro notanda lapillo».    



2:59 p.m.

no estoy de acuerdo con el comentario, la quema de un libro, pues lo destruye, que es eso de libro martir? Nada de huachafadas.
Es terrible la quema de un libro, pero existen en esta vida cosas aun mas terribles...
Sobre arrojar un libro al agua, eso si me parece mas metafisico, habria que reflexionar mas y entrar en detalles.
Creo que existen algunos libros que si podrian ser arrojados al agua sin ningun reparo.    



4:18 p.m.

Te equivocas, Pepe. He comentado el libro de Carlos Calderón Fajardo en su momento.

Puedes leerlo aquí: http://notasmoleskine.blogspot.com/2008/05/punta-negra.html

saludos

IVAN    



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